Gastos Médicos Mayores

Erradicar la mala fe y discriminación con salud, inclusión y buenas prácticas

Karla Cecilia Ruiz García / Directora de Ormuz Soluciones Legales

“No le convenía continuar con ese seguro porque el gasto de la enfermedad del señor era muy fuerte”. Esto fue lo que un tribunal en México determinó después de que una compañía negó el pago de la póliza de gastos médicos a un asegurado que padecía VIH. Aquí te cuento la historia.

El afectado pagaba religiosamente su protección, a través de un cargo automático mensual a su tarjeta de crédito, pues había sido contagiado de sida y su siniestro catastrófico se mantenía abierto. Por cuestiones laborales, él viajaba a China de manera constante. Como el uso de internet está restringido en aquel país, el demandante no se percató de que la aseguradora no había realizado el cobro automático de la prima. Después de un mes, el cliente se percató de la situación y solicitó por conducto de su agente la rehabilitación de la póliza, pero la compañía se negó, argumentando que “no cumplía con los criterios de selección”.

Como la situación era preocupante, puesto que el asegurado requiere medicamentos de manera vitalicia, lo apoyamos y acudimos a los tribunales competentes, donde se determinó que la aseguradora había violado dos derechos humanos fundamentales del usuario: la salud y la no discriminación.

¿Discriminación por haber cancelado el seguro por falta de pago? Sí, así es. Esto es sumamente trascendental, ya que en los últimos años hemos visto la aplicación de los derechos humanos y las convenciones internacionales en los seguros y consideramos que esta tendencia se fortalecerá cada vez más.

¿Por qué los tribunales consideraron que la aseguradora ejerció discriminación en contra del usuario? No creas que no hay una razón válida, pues el motivo tiene bastante peso. La compañía argumentó que la póliza se canceló después de que intentó varias veces realizar el cargo a la tarjeta y de que el cobro fue declinado en cada una de ellas; sin embargo, el asegurado demostró que la tarjeta no contaba con ningún bloqueo que impidiera realizar el cargo de manera habitual. Debido a ello, los tribunales consideraron que, al ser un siniestro tan costoso, la compañía actuó de mala fe y dejó de hacer el cargo automático a la tarjeta, abandonando al usuario a su suerte. Además, como se trataba de un caso de VIH, las autoridades también consideraron que la aseguradora había cometido un acto discriminatorio, haciendo valer lo establecido por la Onusida.

En conclusión, las compañías de seguros están obligadas a respetar los derechos humanos, como la salud y la no discriminación, de quienes padecen enfermedades como el sida, y deben mostrarse más humanas al analizar el reclamo de cada asegurado, ya que de lo contrario incurrirán en trasgresiones fundamentales. Un rechazo o una cancelación, que carece de fundamento, da cabida a la reclamación no solo de las prestaciones contenidas en los contratos de seguros, sino también de los daños morales.

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