Fianzas

Fianzas en 2022: desaceleración en primas y aumento de siniestralidad

Saturnino

El contrato de fianza está ligado de manera directa a la actividad económica del país, por lo que si esta decrece las primas también disminuyen y si la economía mejora también aumenta la captación de recursos por venta de pólizas. Esto fue evidente durante el cierre de 2021, cuando se generó un pequeño repunte de la industria afianzadora, gracias a una pequeña recuperación económica trimestral que, aunque fue momentánea, produjo de nuevo la necesidad de traspasar riesgos concretos y ciertos.

Hay muchas estadísticas para dimensionar la actividad afianzadora. Por ejemplo, la fianza ha tenido en el último quinquenio una penetración marginal que ronda apenas un 1.7% del total de la actividad económica del sector asegurador y afianzador, lo que significa que el 98.3% restante se acumula en la industria aseguradora. Además, aunque las primas de ese periodo son muy similares en pesos nominales, al sumar el impacto inflacionario resulta que hay una tendencia a la baja en la actividad afianzadora, lo que implica un decrecimiento en pesos constantes y evidencia una muy clara disminución progresiva de los valores intermediados.

Entonces, ¿qué debemos entender por los números del sector afianzador? Para empezar, que la actividad económica que impulsa la fianza ha decrecido, es decir, que la inversión productiva es menor. El impacto de la covid podría explicar esta tendencia en los dos últimos años, pues el paro económico redujo en automático la adquisición de los contratos secundarios, como las fianzas. La reactivación económica fue patente durante el tercer trimestre de 2021 y la tendencia se repitió hacia el término del mismo año con una mayor colocación de fianzas administrativas (18.3%), impulsada por la inversión fija bruta, sobre todo del área de la construcción, que tuvo un repunte de casi el 10%. Podríamos hacer un estudio formal de la correlación permanente entre la inversión productiva y la fianza, pero a nosotros lo que nos interesa es saber qué hacer con la información.

Aunque la penetración de la fianza es muy pequeña respecto al seguro, este instrumento es muy relevante. El inversionista busca que su garante enfrente la responsabilidad derivada de una eventual reclamación y el afianzador pretende que los proyectos garantizados lleguen a buen término, sin reclamos. Para ambos es imprescindible tener una correcta administración de los riesgos en curso, las estrategias de inversión y la transferencia de peligros. La afianzadora tiene una estructura muy bien aceitada para responder de manera positiva a una reclamación de una fianza bien administrada y para denegar la procedencia de un reclamo por incumplimientos del beneficiario. Cuando el inversionista presta más atención a su operación y al desarrollo de su inversión que a la administración de la fianza, permite cambios en los contratos principales sin avisar al garante, lo cual es un grave error. Contrario a lo que se piensa, al comunicar al afianzador los cambios, antes de actualizar el contrato de origen, se amplían los beneficios de la póliza.

Cuando leas este contenido, quizá ya se confirmó que la reducción de las utilidades del sector afianzador, dado que llevan más de un año y medio a la baja, está momentáneamente contenida. Nos encontramos en un periodo de baja actividad económica y el incremento de la siniestralidad ha sido marginal. La industria ha generado un crecimiento de las reservas de fianzas en vigor y experimenta tal decrecimiento de su actividad que sus productos financieros no compensan la pérdida operativa.

Esto forzará al beneficiario tanto a ser mucho más diligente en la administración y cumplimiento exacto de los contratos principales como a especializarse en las formalidades de las reclamaciones si pretende hacer efectiva la fianza, es decir, si quiere que la póliza cumpla la función de garantizar el cumplimiento de las obligaciones afianzadas o de pagar por su fiado en caso de incumplimiento. La correcta administración de una fianza obliga al beneficiario a conocer de qué manera debe ejercer los derechos garantizados, lo que implica la necesidad de contar con aliados estratégicos, entre los cuales se encuentran su corredor y un cuerpo interno o externo de especialistas tanto en fianzas como en la rama correspondiente del derecho.

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