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Gestión interna de la salud empresarial.

Adriana Oropeza Flores/ Directora editorial, Revista Siniestro

En marzo, AON realizó un webinar con la Dra. Atenea Lanz, especialista en salud laboral y cofundadora de Médika Novarum, compañía que persigue la resignificación del bienestar empresarial e individual. En la presentación, ella habló sobre retos, aprendizajes, actualización y nuevos enfoques de las estrategias de salud en las organizaciones. Descubre aquí los puntos principales de esta conferencia.

Retos y aprendizajes de la salud empresarial

Las cifras muestran que en 2020 se perdieron 137 millones de empleos de tiempo completo. La paralización económica fue terrible y obligó a las empresas a repensar en cómo sostener la continuidad del negocio y todo lo que esto conlleva.

El mayor desafío para una empresa, sin importar el tamaño, y para quienes forman parte de ella es mantenerse y asegurar su continuidad, incluso durante las grandes crisis como la pandemia. Para ello, son esenciales la adaptabilidad del modelo, pues la flexibilidad ayuda a sobrevivir, y la capacidad colaborativa del grupo gerencial, pues el potencial de un negocio depende de ella.

Otro gran reto es conservar las cadenas de suministro y evitar que estas se vean muy afectadas, para mantener la productividad. Por ello, en el contexto actual, los esquemas remotos de operación y trabajo son absolutamente necesarios. Aunque algunas empresas ya estaban acostumbradas a la modalidad a distancia, otras tuvieron que adaptarse a esta sobre la marcha, cuando el virus ya había alterado todo. Así pues, preservar el bienestar y la competitividad del talento humano ha constituido un importante desafío que obligó a las personas a ser flexibles y adaptarse al nuevo modelo de trabajo.

La pandemia nos llevó a reestructurar de forma inmediata nuestros procesos, ser reactivos ante lo desconocido, actualizarnos, convertir espacios familiares en salones de clase u oficinas, modificar la convivencia y cambiar rutinas. Nada de esto ha sido fácil de enfrentar.

Como en México y varios países, la seguridad social es insuficiente y no alcanza a toda la población, los líderes de las empresas privadas y los responsables de Recursos Humanos (RR. HH.) deben comprometerse a poner su granito de arena para impactar de manera positiva en la sociedad, desde adentro de la organización hacia afuera. La integración de la salud a las estrategias empresariales como un elemento central de estas genera un foco de atención en la política de salud y la cultura empresarial, que a su vez crea un vínculo entre la salud y la creación del valor del negocio.

Las buenas prácticas de salud mental no deben limitarse al área de RR. HH., sino integrarse a todos los elementos del modelo operativo, incluyendo la cultura organizacional. En la actualidad, muchas empresas ya trabajan con modelos de resultados por horas de trabajo y no con jornadas laborales, pues lo más importante es el talento y los frutos del equipo.

Tenemos que normalizar la atención de la salud mental. Creer que nadie necesita acompañamiento terapéutico es un grave error, pues este es una herramienta de supervivencia en medio de tanta incertidumbre. Así como necesitamos visitar al dentista o ir a consulta médica, la revisión de la inteligencia emocional es necesaria y debe normalizarse.

¿Qué es el wellbeing?

El bienestar es un estado en el que una persona se siente bien, sana y plena. Este concepto se centra en el individuo y en el proceso activo mediante el cual este se vuelve consciente de sí mismo, toma decisiones e implementa acciones para tener una vida más satisfactoria.

Las empresas deben situar al personal en el centro de las estrategias del wellbeing, lo que implica transformar la comunicación y favorecer el proceso de autoconciencia. Esto exige tiempo para que las personas desarrollen cierto nivel de entendimiento y congruencia como parte de su proceso de adaptación y reinterpretación tanto del negocio como de su rol. Además, los líderes deben escuchar a su población colaborativa, entender qué requiere e implicarla en la mejora, para favorecer la salud colectiva y el sentido de responsabilidad ante el resultado. Solo así empezaremos a seguir el camino de la innovación constante.

Como las conductas se replican entre la gente que nos rodea, si favorecemos la comunicación, la autoconciencia y el bienestar de los colaboradores, ellos llevarán este mensaje a sus familiares y gente cercana.

Finalmente, la Dra. Lanz insistió en que se debe impulsar la cultura de la salud en la organización, abarcando de manera integral las cuatro dimensiones (física, emocional, social y financiera) y ajustando los programas a las necesidades individuales y corporativas.

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