Ajustes, Daños e Indemnizaciones

Apasionante, polifacético y desafiante universo de oportunidades en Daños

Carlos A. Peña Arenas
Presidente Nacional del Comité Nacional de Daños de la Amasfac.


Daños es un ramo complejo y sencillo a la vez, pues su simplicidad depende del enfoque que le demos y, sobre todo, de qué tan dispuestos estemos a aprender de él y meternos hasta el fondo. Teniendo en mente esto, hoy te invito a sumergirte un par de minutos en sus fascinantes aguas y tomar la decisión continua de especializarte en él, dentro de la Amasfac.


El seguro más antiguo de la historia es el marítimo, pues hay vestigios de este en las viejas civilizaciones de Egipto y Babilonia, y desde hace mucho existían protecciones contra incendios y otros eventos dañinos; sin embargo, el primer contrato conocido de seguro marítimo data de 1347, fue suscrito en Génova y amparaba tanto los accidentes del transporte como la tardanza del buque para llegar a su destino. Es increíble cómo ha crecido y evolucionado esta póliza desde entonces, pues actualmente incluye coberturas o características que no se consideraban antes, porque el mundo así lo dicta y el ritmo acelerado de la vida no se detiene.

En la constante e imparable transformación del entorno y el contexto no hay lugar para quienes no se preparan, capacitan y diversifican en relación con los diferentes subramos de Daños. Por supuesto, la obsolescencia amenaza a todas las personas en cualquier ámbito, pero más aún, en materia de seguros, a quienes se dedican a Daños, pues este muy apasionante, integral y fascinante ramo suele ser más cambiante y retador que otros, por lo que exige una mucho mayor dedicación y una capacitación más constante.

Cuando las personas empiezan su carrera de agente de seguros, los promotores se enfocan en promover y vender solo el ramo de vida, porque se gana mucho y consideran que es lo mejor. Sin embargo, aunque los productos de vida son atractivos y no requieren de mucha administración, en el ramo de daños existe un universo de oportunidades que no tiene límites. Cuando alguien se da cuenta de esto, entiende que debe acceder al mercado correspondiente y prepararse para aprender algo nuevo cada día, pues ser agente de Daños no solo abre muchas puertas, sino también da grandes satisfacciones.

Una práctica estupenda que debemos conservar siempre los dañeros es inspeccionar el riesgo a asegurar. Cuando nos dan la oportunidad de concursar por un negocio, debemos examinar el inmueble (fábrica, oficina o local comercial), entender qué se hace y cómo y observar la organización, el orden y la limpieza en general. La tarea resulta todavía más fascinante cuando la empresa es enorme e importante, pues hay todo un mundo que necesita protección y asesoría. Como la inspección abarca conocer las finanzas del cliente y saber cómo maneja su entorno empresarial, los agentes de Daños nos metemos hasta en la cocina, lo cual es maravilloso.


Los dañeros soportamos una enorme responsabilidad a diario, ya que el cliente deposita toda su confianza en nosotros. Por ello, son muy importantes las recomendaciones que damos al usuario y, cuando este nos presta atención, nuestra labor resulta realmente satisfactoria. Para asesorar de la mejor manera a los asegurados y brindarles el servicio que merecen, es muy importante capacitarnos de forma constante y acompañarlos en caso de siniestro, de manera que noten nuestro apoyo y conocimiento y tengan la seguridad de que la reclamación procederá como se indica en las condiciones del producto que ofrecimos. Al acompañar a los clientes, estos reconocen, valoran y comprueban que estamos para ellos en todo momento y nosotros tanto adquirimos una experticia extraordinaria que ningún curso proporciona como observamos qué tan bien realizamos nuestro trabajo. Cuando hacemos bien las cosas, somos dedicados y estamos siempre dispuestos tanto a servir como a acompañar a los clientes, nuestra imagen mejora y destaca como la de un superhéroe, lo cual atrae más ventas.


No se imaginan qué tan grande es el mundo dañero, pero los mejores en el ramo están en la Amasfac. Así que los invito tanto a aventurarse y crecer en este apasionante, inimaginable y desafiante universo como a acercarse al Comité Nacional de Daños de nuestra preciada Amasfac, donde los apoyaremos y les mostraremos las múltiples caras del ramo: transporte de carga o mercancías, aviación, hotelería, responsabilidad civil, hogar, edificios, pequeñas y medianas empresas, mascotas, incendios, ramos técnicos y líneas financieras, por mencionar algunas. Ni estas protecciones ni los agentes de seguros o fianzas tenemos límites. ¡No hay manera de que nos detengan! ¡Bienvenidos, aventureros! Es hora de vivir la locura, una virtud única que pocos ostentamos y que nos lleva a superarnos, ir más allá del cielo y crear cosas extraordinarias en el cosmos dañero de la Amasfac, una asociación que siempre está a nuestro lado.

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