Ajustes, Daños e Indemnizaciones

¿Los contratos de seguro son o se ven iguales?

Carlos Zamudio Sosa / México Claims and Risk Management, S.C. / carlos.zamudiososa@gmail.com

En mi más reciente vuelo de dos horas crucé dos husos horarios, por lo que llegué a mi destino a la misma hora que partí. Durante el trayecto, el firmamento se veía casi igual, enmarcado por las difuminadas estelas de condensación de los aviones que cubrieron antes la misma ruta, pues aquellas nubes, con su delgadez, continuidad y color, dibujaban el horizonte que dividía a lo lejos el cielo azul oscuro y el suelo siempre difuso. A lo largo del ocaso, busqué contornos, puntos de referencia y contrastes, pero tardé en notar con claridad las diferencias. Al comparar las fotografías que había tomado cada media hora, el cambio era inapreciable a primera vista y todo parecía igual. Imagino que, de manera similar, el comprador de seguros, aunque tenga las fotografías (condiciones generales de los productos), es incapaz de identificar las diferencias entre las pólizas y cree que todas dicen casi lo mismo, sobre todo si su agente le indica que ofrecen protección contra todo.

Quienes hemos comprado, por ejemplo, un seguro de Responsabilidad Civil de casa habitación hemos leído —al menos eso espero— que la carátula de la póliza suele tener el adjetivo “General”. Además, si somos de los pocos que leen todo, recordaremos que entre las decenas de hojas del contrato se da a entender que la póliza ampara al asegurado “contra todo”. Por desgracia, al creer que el seguro responderá por cualquier evento, el comprador deja de analizar la cobertura. Esto constituye un grave error porque no es un título o una línea dentro del contrato lo que define los alcances de una póliza, ya que esta está diseñada para que no se distingan fácilmente los detalles.

Se debería apercibir al consumidor sobre las principales causas por las que usualmente la aseguradora no ha pagado algún caso, pues las pólizas son coloridas por fuera y grises por dentro para quien no es experto. En caso de siniestro y ante la duda surgida de las zonas grises, la aseguradora debería aplicar el tamiz del contrato en favor del reclamante, pues sabe que la relación es asimétrica, dado que ella misma resuelve en calidad de juez, a pesar de ser parte. El consumidor debe entender que no basta con que el agente le haya dicho que está cubierto “contra todo”, salvo que no haya conocido el contrato, pues la aseguradora puede convertir en una oportunidad ese desconocimiento, y debe comprender que la compañía no saldrá a saldar todos los hechos dañosos que cause y se le imputen de su responsabilidad, pues los Códigos Civiles impondrán mayores cargas que las que efectivamente se transmiten mediante pólizas de seguros. Aunque cada jugador tenga algo de culpa en el malentendido, solo el asegurado cargará las consecuencias de no saber interpretar el contrato, es decir, de ver iguales el cielo y la tierra durante todo el vuelo.

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