Historia de los gremios
Fue casi como un poema plasmar el resultado de años de lucha en la primera Carta Magna de nuestro país. En 1857, el Congreso Constituyente decretó “en el nombre de Dios y con la autoridad del pueblo mexicano” la: “Constitución Política de la República Mexicana, sobre la indestructible base de su legítima independencia, proclamada el 16 de septiembre de 1810 y consumada el 27 de septiembre de 1821”.
Lic. Mario Jesús Carillo López / Director general, Oficina de Vinculación de Garantías mjcl@ovgarantias.com
Dicha Constitución es el antecedente directo del derecho de asociación en México, mismo que se consagró en su artículo 9 que a la letra decía: “A nadie se le puede coartar el derecho de asociarse o de reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito, pero solamente los ciudadanos de la República pueden hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada tiene derecho de deliberar”.
Este derecho constitucional se mantiene vigente en nuestra Ley Suprema, en el mismo artículo 9 que prácticamente conservó el texto original y solo agregó un párrafo: “No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito, pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada tiene derecho de deliberar. No se considerará ilegal y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto a una autoridad, si no se profieren injurias contra esta ni se hace uso de violencias o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee”.
Es evidente que, durante estos 130 años, el sector ha enfrentado retos muy importantes, teniendo sus altas y sus bajas. Las asociaciones representadas (el gremio) no han sido ajenas a ellos, pues también han pasado por situaciones y sucesos que de una u otra manera han trascendido para formar parte de nuestra historia. Bajo este contexto, queremos hacer un recuento de las organizaciones o asociaciones que, al amparo de la Carta Magna, han representado al sector afianzador mexicano. En esta ocasión, destacamos principalmente la etapa posterior a la nacionalización de la banca, sin dejar de mencionar el antes.
La primera modalidad de asociación institucional de nuestro sector tuvo lugar en 1944 con el establecimiento del Comité de Instituciones de Fianzas de la Asociación de Banqueros de México, integrado por siete de las once instituciones que operaban en aquel entonces. El hecho de que el Comité se organizara en la Asociación de Banqueros es natural, ya que hasta el 12 de mayo de 1943 las compañías de fianzas eran consideradas como “instituciones de crédito” por la Ley sobre Compañías de Fianzas de 1925 y por la Ley General de Instituciones de Crédito y Establecimientos Bancarios de 1926. Así las compañías estuvieron sesionando en su modalidad de Comité hasta la nacionalización de la banca en 1982.
Posterior a ello y hasta la fecha han existido, por decirlo así, cinco membretes en tres razones sociales — Asociación de Compañías Afianzadoras de México, A. C.; Asociación Mexicana de Instituciones de Garantías, A. C., y Oficina de Vinculación de Garantías, A. C.—, que han representado a las instituciones del importantísimo sector afianzador mexicano. Aquí se presentan dichos membretes y se recuerda a quienes han presidido y dirigido a nuestras asociaciones.
Agradecemos y reconocemos a quienes han trabajado para impulsar a nuestro sector a lo largo de su historia —presidiendo, dirigiendo o participando en las mesas directivas—, así como a los consejeros, los comisarios, los integrantes de los comités, los funcionarios, la plantilla de las asociaciones, las autoridades, los fiados, los beneficiarios, los agentes y quienes hacen posible que este sector siga adelante. ¡Muchas felicidades! ¡Gracias por todo!


