Entrevistamos a Diana Wright, directora de Servicio y Operaciones en GNP Seguros, para conocer qué caracteriza su éxito y cuál es su opinión acerca del papel de la mujer en el sector asegurador y los desafíos que el sexo femenino enfrenta para equilibrar su vida personal y familiar con su desarrollo profesional.
¿Has dudado en ocupar un alto cargo por ser mujer? ¿Por qué?
En muchas ocasiones, desde que nacieron mis hijos y sobre todo en momentos difíciles. Siempre surge la duda de si fue la decisión correcta, si ha tenido algún impacto en su desarrollo la ausencia… Sin embargo, durante la mayor parte del tiempo, cuando todo está en calma, creo firmemente en que mi vida profesional ha traído muchos beneficios a mi familia y en que mi desarrollo personal se ha beneficiado con el apoyo de las empresas para las que he colaborado, la interacción con personas maravillosas y los líderes, colegas o colaboradores que he tenido. Considero que mi trayectoria es un ejemplo de superación para mis hijos, ya que los retos que he enfrentado me han fortalecido.
¿Cómo has separado de la esfera profesional tu vida como mujer, esposa y madre?
Creo que buscar el balance entre los diferentes ámbitos de nuestra vida demanda una fuerte disciplina personal para respetar cada área. En el trabajo, siempre habrá temas y etapas que demanden mayor tiempo y atención. Si no somos conscientes de ello, resulta imposible lograr un balance. Para mí es una prioridad hacer todo lo posible por respetar los tiempos para convivir con mi familia, dormir suficiente y hacer algo que disfrute, como ejercitarme. Esto es muy importante, pues al lograr el balance mejora el desempeño en todos los ámbitos.
¿Cómo describirías tu desarrollo profesional?
He sido muy afortunada porque grandes líderes han creído en mí y me han presentado retos que me ayudan a crecer. También he tenido la oportunidad de ocupar posiciones en las que aprendo algo nuevo cada día, por lo que es difícil que caiga en una zona de confort.
¿Qué virtudes te ayudaron a alcanzar el éxito profesional?
La tenacidad, pues no me doy por vencida fácilmente, y la calidad humana que se refleja en la importancia que tienen las personas para mí, el cuidado que doy tanto a mis clientes como a mis colaboradores y la actitud que tengo en cada ámbito.
¿Qué tan importante consideras el paso de la mujer en el sector asegurador?
La equidad de género involucra un proceso que se vive cada día, que consiste en entender de forma adecuada lo que nos hace diferentes y reconocer de manera justa tanto las competencias como las habilidades de mujeres y hombres. Creo que es importante valorar la riqueza de la diversidad, pues esta fomenta la innovación, el servicio y la productividad. Un equipo es más fuerte si es heterogéneo. Las mujeres somos distintas a los hombres y por eso podemos aportar tanto valor como ellos.
¿Cuál es tu filosofía de liderazgo?
Creo que las personas siempre buscan hacer lo mejor posible y que dos cabezas piensan mejor que una. Si permites la creatividad del equipo, este siempre te va a sorprender. Tengo la convicción de que, si te enfocas en ayudar y enseñar a las personas, logras grandes cosas. Yo soy tan fuerte como el más débil de mi equipo.
¿Cuál es el principal reto de servicio en el sector asegurador mexicano?
Tras ocurrir un siniestro (accidente, enfermedad o pérdida humana o material), el cliente está vulnerable y sus emociones están a flor de piel. Así que se requiere una alta empatía y sensibilidad, que no deben dar pie a una expectativa errónea acerca de la cobertura de la póliza. Como cada caso es diferente, es fundamental dar una asesoría clara, oportuna, correcta y humana sobre la protección contratada.
