Ajustes, Daños e Indemnizaciones

Agua pasa por mi casa y deja una inundación

Hola, ¿cómo estás, estimado lector? Me da mucho gusto saludarte. Hoy quiero hablarte de cómo opera la cobertura que ampara los fenómenos hidrometeorológicos, pues esta es una protección que probablemente te interese tener en esta temporada del año.

Durante la niñez, las personas solemos temer a las tormentas eléctricas por los truenos, los relámpagos y otras situaciones que solo estimulan nuestra imaginación; sin embargo, cuando nos volvemos adultos, el mayor miedo que despierta una tormenta puede relacionarse con la pérdida de nuestro patrimonio y de todo lo que sea afectado por la lluvia, algo que sí tiene el potencial de convertirse en una realidad, sobre todo para quien no cuenta con una protección adecuada.

La cobertura catastrófica de fenómenos hidrometeorológicos cubre los efectos de la caída o acumulación de agua de lluvia, nieve, granizo y aguanieve, como una inundación o un derrumbe, y opera de acuerdo con la zona de riesgo, por lo que la prima, el deducible y el coaseguro varían. El agente debe informar al usuario sobre esto último y advertirle que, mientras que algunas pólizas de gastos médicos mayores fijan topes para el coaseguro, los productos de daños no establecen límites para este.

El agua es una bendición, pero deja de serlo cuando ingresa de forma descontrolada en nuestra casa o, peor aún, la inunda. Un asegurado comprobó esto hace unas semanas, cuando la cantidad de agua de lluvia excedió los promedios históricos de la ciudad en la que vive, provocando que un canal a cielo abierto se desbordara y uno de los muros de contención cediera ante la fuerza del agua, colapsara y permitiera que una mayor cantidad del líquido fluyera hacia las calles.

La casa del asegurado recibió el impacto de la primera ola provocada por la rotura de la barda. Como las puertas no lograron contener el agua, esta se metió en el hogar sin encontrar una mayor resistencia, alcanzó una altura de más de metro y medio y arrastró todo el menaje de la planta baja. El asegurado y su familia se resguardaron en el tercer nivel de la casa, donde hay una terraza, pero también la planta alta fue dañada, pues el agua salía por las cañerías. Cuando la emergencia pasó, las escenas eran indescriptibles. La casa era inhabitable por las cosas dañadas y el riesgo de salud, ya que el agua que provocó la afectación era negra.

Al presentar el reporte a la compañía aseguradora, se designó el número de siniestro y se activó de inmediato la cobertura de gastos extraordinarios, cuyo monto instalado permite al asegurado recibir el reembolso de los gastos que realice por concepto de hospedaje y bienes cotidianos básicos, como ropa y calzado, tanto de él como de su familia, para que continúen su vida normal en la medida de lo posible. Al momento de realizar el ajuste, se determinó la pérdida total de los contenidos de la parte baja de la casa y se concluyó que las reparaciones requeridas por el edificio rebasaban el deducible. El usuario pagó un coaseguro, pero no es lo mismo perder todo que solo el 10%, ya que la compañía costeó el 90% de lo dañado.

Los vecinos que no disponían de una póliza de seguro para su hogar debieron cubrir por su cuenta las reparaciones de sus casas y la reposición de sus bienes domésticos. Algunos reclamaban la ayuda del gobierno, a través de los medios de comunicación; sin embargo, aunque la autoridad municipal reparó tanto el canal como la barda de contención dañada y desazolvó los conductos de agua, solo vio de reojo los daños sufridos por los particulares.

Como solo el 6% de los hogares en México está asegurado y la gran mayoría de la población no sabe de las bondades de esta protección, el agente debe tener el propósito de que todos sus clientes cuenten con una póliza de hogar y detectar las nuevas necesidades de los usuarios cuando llegue la hora de las renovaciones.

Sin más por el momento, recibe un abrazo. Hasta la próxima.

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