Sector Asegurador

El mundo se acabó… Aprovecha la oportunidad

Moisés González / moises_gonzalez@garantis.com.mx

De pronto, en marzo de 2020, la vida de los mexicanos cambió por completo debido a la pandemia de Covid-19. Desde aquel mes, parecía que el planeta se había detenido. En realidad, el mundo se había acabado, al menos el que conocíamos. La economía se desaceleró tanto que llevó a algunas industrias al borde de la extinción. Todos hemos escuchado alguna vez que “lo único constante es el cambio”,1 pero un suceso como este no lo habíamos visto en décadas. Sin embargo, no todo es malo, ya que junto con los eventos catastróficos vienen las oportunidades.

Cuando el mundo que conocíamos se acabó, se abrieron nuevas puertas, pues empezamos a encontrar vacíos los espacios que antes estaban ocupados. El orden establecido, los procedimientos y las reglas se transforman, lo que provoca que se retiren algunos jugadores y entren otros. Cuando aquello que antes era apreciado ya no lo es, surge el interés y apetito de nuevos servicios o productos. Observa a tu alrededor, pon atención y encontrarás muchos ejemplos.

Quien está haciendo lo mismo de la misma forma que antes de marzo de 2020 tiene un gran reto ante sí. Si este es tu caso, tu negocio podría estar a punto de desaparecer. Por eso, Greene y Elffers señalan que evolucionar es clave para la supervivencia de las personas y las organizaciones.2 En su ley 48, ellos dicen: “… manténgase flexible, adaptable y en movimiento. Acepte el hecho de que nada es absoluto y de que no existen leyes fijas”.

Así que pongamos manos a la obra y pensemos en cómo los agentes de seguros podemos aprovechar las circunstancias. A propósito de esto, te comparto un par de ideas que te serán de utilidad para impulsar los cambios que necesita tu organización:

  1. La entrega del producto o servicio es un momento crucial para el cliente o consumidor. Esta es la hora de la verdad, cuando él decide si recibió algo especial o no y tú tienes la oportunidad de crear una experiencia específica para él, que marque una diferencia con el mercado y fidelice a tu cliente o consumidor. La escritora estadounidense Marguerite Annie Johnson (Maya Agelou) decía: “La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir”.
  2. Todos somos buenos en algo. Tú tienes cualidades únicas y seguramente dominas ciertos conocimientos o habilidades mejor que los demás, por lo que quizás una actividad te resulta muy sencilla e incluso placentera. Convierte esta fortaleza en un servicio para tus clientes, que te permita resolver una necesidad que detectes como importante para ellos. En otras palabras, sé útil y pon tus conocimientos al servicio de los demás, más allá de la misión de tu organización o de la venta de seguros. En el Kybalión se explica muy bien esto: “La posesión del conocimiento, si no va acompañada por una manifestación y expresión en la práctica y en la obra, es lo mismo que el enterrar metales preciosos: una cosa vana e inútil”.3

¡Ánimo, colega!, pues los procesos de innovación premian la acción. Elabora un plan de trabajo y llévalo a cabo con tu mejor ánimo y un gran vigor. Aprende de tus errores y ajusta lo necesario. El mercado está esperando nuevos servicios y experiencias. Vamos a dárselos.

Notas

  1. Idea de Heráclito, un filósofo griego que vivió en la ciudad de Éfeso (hoy Turquía) aproximadamente entre el 540 y el 470 a. C.
  2. Green, R. y Elffers, J. (2007). Las 48 leyes del poder. Editorial Atlántida.
  3. El Kybalión (2017). Grupo Editorial Tomo.

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