Ajustes, Daños e Indemnizaciones

Historia y suscripción de terremotos

Ana Clemente / anaclemente@virsaseguros.com.mx

Para los mexicanos, septiembre es el mes de la Independencia… y los terremotos. Hace 37 años fuimos marcados por uno de los eventos que más daños ha ocasionado, durante el cual al menos 40 mil personas perdieron la vida, de acuerdo con el dato más reciente del Servicio Sismológico Nacional. Esta situación nos enseñó la importancia de saber cómo actuar en un movimiento telúrico y causó una mella en la memoria de todos, incluso en la de quienes aún no nacían.

El terremoto de 1985, cuya magnitud fue de 8.1 grados Richter, llegó en uno de los peores momentos financieros de México y sumó sus consecuencias a la ya desgastada situación de la política pública y monetaria de nuestro país, dejando en evidencia la precaria situación arrastrada desde unos cuantos años atrás y la falta de regulaciones que previnieran las afectaciones de miles de familias y empresas.

Este fenómeno tuvo un impacto del 2.39% en el PIB nacional y, según algunas fuentes, afectó 3 mil 711 edificios en el entonces Distrito Federal, de los cuales solo se pudieron reparar 1951. Se estima que las pérdidas derivadas del terremoto ascendieron a 4 mil millones de dólares, colocando este evento como el más costoso en la historia de México hasta ese momento.

Debido a este suceso, se modificó el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal y se implementó en nuestro país diferentes elementos de prevención, como la creación del Sistema Nacional de Protección Civil, el sistema de alarma sísmica y la concientización sobre la importancia de participar tanto en simulacros como en programas de educación en escuelas o centros de trabajo.

Por el terremoto de 1985, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas implementó mecanismos regulatorios para garantizar los niveles óptimos de capital y solvencia de las aseguradoras, mientras que nuestro sector creó una nueva tarifa de terremoto, que generó tanto un incremento porcentual de las cuotas como la zonificación de la ahora Ciudad de México. Cabe mencionar que, en la actualidad, el territorio mexicano se divide en doce zonas sísmicas para el cálculo de la tarifa de terremoto, que se determinaron con base en la frecuencia y la severidad de los sismos.

Los agentes de seguros debemos considerar diversas características del inmueble asegurable para detectar las necesidades de nuestros clientes y diseñar así la póliza adecuada:

  • Ubicación exacta. Se recomienda informar las coordenadas geográficas o las UTM (Universal Transversal de Mercator) para que el suscriptor encuadre el riesgo de forma correcta, ya que, por ejemplo, en la Ciudad de México hay cinco zonas sísmicas (E, F, G, H1 y H2) y en Acapulco se encuentran dos (I y J).
  • Año de aprobación y construcción. Recuerda que las medidas de seguridad en materia de construcción fueron modificadas después del siniestro de 1985.
  • Materiales usados en la edificación y la estructura.
  • Número de niveles. La tarifa de terremoto se subclasifica en edificios bajos, aquellos que tienen hasta seis niveles, y edificios altos, los que cuentan con siete niveles o más.
  • Sótano. Si el edificio cuenta con uno, se debe solicitar por convenio expreso que se cubran los daños a los muros de contención que están debajo del nivel del piso más bajo, sobre todo cuando se trata de una torre de oficinas o departamentos.
  • Otras estructuras. En este rubro se encuentran cimientos, albercas, bardas, patios o escaleras exteriores y construcciones separadas del edificio.

La labor de los agentes de seguros es fundamental para el desarrollo económico del país, ya que velamos por la protección y continuidad familiar o empresarial. Aunque la actividad sismológica se concentra sobre todo en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Jalisco y en menor medida en Veracruz, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Nuevo León, Sonora, Baja California, Baja California Sur y la Ciudad de México, todo el territorio mexicano presenta movimientos telúricos a lo largo del año, por lo que se recomienda contratar la cobertura de terremoto de la póliza de daños materiales.

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