En esta entrevista sobre el seguro agrícola, conversamos con Carlos Islas Murguía, quien laboró en AXA y MetLife y es representante de LIMRA y LOMA en México y Latinoamérica. Carlos cuenta con una grandísima experiencia en diferentes ramos, desde vida, gastos médicos, fianzas y daños, debido a esto es que nos acercamos a él para que nos ayudara a conocer y entender el seguro agrícola y el campo en nuestro país.
Carlos advierte que solo se ha asegurado un 10% de los 17 millones de hectáreas cultivables en México y que las compañías determinan la prima del seguro agrícola a partir de la información que tienen de los terrenos del cliente, por lo que investigan el tipo de tierra (de riego, de temporal o mixta), el número de hectáreas de cultivo, el tipo de fertilizantes ocupados y el historial tanto de la tierra como de la rotación de cultivo. Los ingenieros agrícolas se encuentran para supervisar esto.
Carlos comenta que el seguro agrícola puede cubrir desastres naturales y riesgos climatológicos, como sequías, inundaciones, lluvias excesivas, erupciones volcánicas, terremotos, desbordamientos de ríos y falta de nacencia o taponamiento de tierra provocado por costras de lodo que no permiten germinar las semillas; riesgos biológicos, como plagas y gusanos; riesgos químicos relacionados con la adecuada rotación y fertilización de la tierra, y sabotaje o invasión de terrenos.
Nuestro entrevistado declara que el seguro agrícola no ha tenido mucha demanda debido a los subsidios insuficientes que el gobierno proporciona al campo mexicano. Por ello, el mercado de este tipo de productos está integrado por las grandes empresas, mientras que los pequeños agricultores recurren a los seguros paramétricos que, si bien no satisfacen por completo sus necesidades, les proporcionan una pequeña compensación que los ayuda a iniciar un nuevo ciclo de siembra y cosecha.
Para finalizar, Carlos reconoció el trabajo de los agricultores mexicanos, quienes corren muchos riesgos en todo momento.
