Agente, ¡qué gusto saber de ti!, ¿cómo has estado? Yo sé que el aumento de tu colocación de pólizas de hogar ha sido grandioso, ya que habíamos quedado que protegerías toda tu cartera de gastos médicos con un seguro de casa habitación. Si no lo has hecho, vas tarde, pues ya casi se acaba el año y se juntan varias fechas importantes con sus respectivos riesgos, como el aniversario de la Independencia, el Día de Muertos y Navidad. Para impulsarte, hoy quiero hablarte de un siniestro que te servirá de ejemplo en tus futuras ventas de fin de año.
Durante la época navideña, se respira la alegría y la emoción enmarcadas por el nacimiento y el arbolito, pues estos símbolos, que suelen estar presentes en muchos hogares mexicanos, reúnen una enorme variedad de elementos artesanales y adornos creativos que embellecen la tradición. Entre estos últimos, se encuentran los foquitos, como estrellas bajadas para ver al niño Jesús, que centellean en la delgada línea que divide el maravilloso espectáculo y el evento dañino.
Hace tiempo, una familia se preparaba para celebrar Navidad y, como los enchufes de la casa no fueron suficientes para iluminar el arbolito, el nacimiento y una ventana, utilizó un ladrón o un dispositivo multicontacto muy barato del supermercado, sin saber que este tipo de artefactos suele tener un alto consumo de energía, ser de procedencia extranjera y no cumplir la Norma Oficial Mexicana de Seguridad correspondiente.
Al generarse un mayor consumo de lo que el enchufe soportaba, este se calentó y provocó un incendio. En menos de 30 segundos, el fuego alcanzó los contenidos de la sección donde se encontraban el nacimiento, el árbol y la ventana, consumiendo todo con gran rapidez. Por fortuna, las llamas no se extendieron a otras zonas; sin embargo, los daños a la instalación eléctrica y el efecto del humo impidieron habitar la casa, así que se activó la cobertura de gastos extraordinarios, para que la familia fuera a un lugar seguro, limpio y adecuado y comprara lo básico para unos días.
No hubo pérdidas humanas, se rehabilitó la casa, se reequipó el inmueble y se repuso lo afectado por el humo. La póliza de hogar no exige facturas –recuerda revisar las condiciones generales de tu compañía–, ya que suele aceptar como evidencia de preexistencia un video o un conjunto de fotografías de la casa, tomado al inicio de la vigencia de la protección. Por ello y muchas otras buenas razones, vender o comprar esta clase de seguro es maravilloso, así que no esperes más.
