Adriana Oropeza Flores / Directora editorial, Revista Siniestro
Hace casi un año mi papá fue sometido a una cirugía de corazón. Todo procedimiento quirúrgico implica un riesgo, pero este representaba uno mayor. Así que mi papá, con la mente fría, nos reunió a mis hermanos, a mi mamá y a mí, para que platicáramos de unos temas que le causaban un poco de ruido. Quizás esto se debió a que la partida de mi abuelo, quien falleció por la Covid-19 en 2020, dejó asuntos pendientes de resolver, como los relacionados con su testamento, los cuales mi papá, al ser mayor que sus hermanos, ha ayudado a resolver o intermediar.
El día de la reunión precipitada con mi familia, mi papá se sentó muy serio y nos explicó los riesgos de la cirugía. A todos se nos salían las lágrimas de pensar en los escenarios, pero él nos instaba a no llorar y dejar el sentimentalismo para otro momento, ya que nos quería decir algo muy importante, pues no deseaba que tuviéramos dudas o problemas cuando él ya no estuviera. Sin embargo, escuchar lo que podría suceder y tendría que hacerse nos producía un hueco en el estómago, así que las lágrimas eran inevitables. No estábamos preparados.
Llegó el día de la cirugía y por fortuna todo salió bien, pero a todos los integrantes de mi familia nos quedó muy presente que, a pesar de ser difícil, resulta muy oportuno hablar de ciertos temas cuando tenemos vida y estamos conscientes de las cosas. Por eso, decidí escribirte una lista de asuntos a tratar antes de partir.
- Testamento. Este documento ayuda a evitar o resolver muchos problemas. No tenerlo complica las cosas para la familia, pues la ley establece quiénes serán los herederos de tus bienes y en qué proporción. Te recomiendo que aproveches las jornadas testamentarias del gobierno, las cuales se realizan en septiembre, ya que se otorga hasta un 50% de descuento en el trámite. Asegúrate de que tu patrimonio quede en las manos de quien tú decidas. Recuerda que, una vez hecho tu testamento, puedes modificarlo cuantas veces lo necesites.
- Afore e IMSS o ISSSTE. Si cuentas con servicio social público, comparte con tu familia la ubicación de los papeles que las instituciones te hayan expedido, como tu número de seguridad social, el carnet, el formato de pensiones y los talones de recibo. Recuerda que, si falleces, solo tus beneficiarios registrados de forma correcta ante el seguro social podrán cobrar el dinero de tu afore.
- Escrituras o títulos de propiedad. Informa a tus familiares dónde se encuentran estos documentos, para evitarles papeleos o procesos administrativos, pues serán necesarios cuando ya no estés, sin importar que exista o no un testamento.
- Pólizas de seguros. Avisa a tus seres queridos de la existencia de cualquier póliza y de quiénes son tus beneficiarios. Guarda todos los endosos realizados y cerciórate de que estén bien escritos los datos, como las fechas de nacimiento, los nombres y los apellidos de tus beneficiarios.
- Cuentas bancarias. Es muy probable que la institución financiera te solicitara agregar a tus beneficiarios al abrir una cuenta bancaria. Si no fue así, acude a tu banco para conocer cómo los puedes dar de alta. También infórmate con algún ejecutivo qué papeles deberán presentar estos para cobrar o usar el dinero que esté en tus cuentas. Si necesitas dejarles algún documento en específico, no olvides hacerlo.
- Papeles personales. Verifica que tus datos estés bien registrados en tu CURP, RFC o cualquier otro documento. Hemos conocido casos de gente que jamás se percató de ciertos errores e incluso tenía dos números de seguridad social, por lo que, cuando sus familiares realizaron el proceso administrativo requerido después del fallecimiento, las inconsistencias surgieron y el trámite fue más lento de lo esperado. Ten siempre tu acta de nacimiento actualizada, pues recuerda que tiene fecha de caducidad.
- Servicio funerario. Por su trabajo, muchas personas cuentan con algún apoyo institucional de servicios funerarios. Aunque este sea tu caso, platica con tu familia sobre esto, hazle saber tus deseos y, en caso de tener uno, comunícale cuál es el servicio que contrataste.
Finalmente, cerciórate de que tus datos y los de tus beneficiarios están bien escritos en los papeles que dejes; designa algún lugar especial en tu casa para esta documentación e informa de ello a tu familia, para que la encuentre con facilidad cuando la necesite, y comunica a tus seres queridos, por ejemplo, cómo deseas que sea tu ceremonia de despedida y dónde quieres que depositen tu cuerpo. Sabemos que estos temas son difíciles de afrontar, pero es esencial abordarlos mientras haya vida.
