Ana Clemente Directora, VIRSA anaclemente@virsaseguros.com.mx
Las características geológicas de nuestro país en combinación con la ubicación geográfica influyen en la diversidad de fenómenos que nos impactan cada año. De acuerdo con la AMIS, el 40% de las catástrofes en México están relacionadas con los riesgos hidrometeorológicos y tanto los huracanes como las inundaciones son las principales causas de daños. Tan solo en 2022 este tipo de eventos ocasionó la pérdida de 123 vidas, daños materiales por 13 mil 509 millones de pesos y la afectación de casi 20 mil personas. En ese año, los estados de la república mexicana más perjudicados fueron Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Colima, Nayarit, Michoacán y Baja California, cuyo común denominador es la presencia de zonas con mar.
En mi artículo anterior te compartí una guía de los aspectos importantes a tomar en cuenta al momento de suscribir la cobertura de riesgos hidrometeorológicos, como la ubicación del bien, las características constructivas y los bienes a la intemperie que deben protegerse por convenio expreso. En esta entrega te hablaré de un siniestro derivado de este tipo de riesgos, en el que una incorrecta suscripción afectó al asegurado. Este evento, que sucedió en 2020, fue ocasionado por la presencia de una lluvia torrencial con vientos de más de 100 km/h y con descargas eléctricas atmosféricas. El asegurado contaba con un edificio destinado a oficinas, una nave industrial para el procesamiento de producto y patios con sotechado. El fenómeno provocó el desprendimiento de los sotechados que se encontraban a la intemperie, rotura de cableado de instalación eléctrica, daños en maquinaria por la variación de voltaje y cristales rotos en áreas administrativas. El mayor impacto se presentó en los sotechados, pues el costo de la reconstrucción ascendía a 8 millones de pesos, mientras que los daños en maquinaria y otras áreas representaban poco más de un millón de pesos.
La suma asegurada contratada para bienes por convenio expreso era de tan solo 4 millones de pesos, pero debió ser mucho mayor, porque el valor total de los bienes ascendía a 26 millones de pesos. Por supuesto, la indemnización no logró satisfacer la realidad del daño económico que el evento provocó al asegurado, puesto que se vio afectada por la proporcionalidad, el coaseguro aplicable y el deducible correspondiente hasta verse reducida a tan solo 650 mil pesos.
Con este ejemplo real quiero resaltar la importancia del trabajo de asesoría en la suscripción y venta de seguros de daños, ya que debemos explicar al cliente la aplicación de la proporcionalidad, los coaseguros en coberturas catastróficas y los deducibles; la importancia de enlistar los bienes para tener una mayor certeza de que lo que se pretende asegurar realmente está representado en los valores de la póliza, y la razón para no minimizar la posible ocurrencia de este tipo de eventos basándose solo en los lugares con presencia de huracanes, ya que los riesgos hidrometeorológicos pueden acaecer en cualquier parte de México. El siniestro que te compartí fue atípico, pues sucedió en una zona que no es de alto riesgo, pero causó grandes daños en diversas empresas y hogares.
