Cuando de protección se trata, no hay pólizas chiquitas, ya que lo importante es tener el seguro cuando se necesita, como lo demuestra el siniestro que nos compartió en entrevista Saraí Aguilar, agente de seguros que radica en Villahermosa, Tabasco.
Brenda era la asistente del médico de Saraí y le ayudaba a coordinar sus citas. Ellas se conocieron precisamente en el consultorio del doctor y cierto día se quedaron platicando un poco más de lo usual. Brenda preguntó a Saraí en qué trabajaba y la asesora respondió sin dudar como siempre que la gente le expresa esta interrogante: “A cambiar la vida de las personas y de sus familias”. Ante tal respuesta, Brenda se quedó con la duda y quiso saber más, así que la asesora le habló de los planes de salud y de ahorro. Esto despertó un gran interés en la asistente, ya que por su trabajo es una persona muy receptiva a las cuestiones de salud, así que solicitó una propuesta para ella.
Saraí le diseñó un plan de salud relativamente pequeño, pues afirma que no tienes que pagar muchísimo por una póliza de gastos médicos mayores, y le contó a su asegurada todos los beneficios de esta, por los cuales pagaría entre 1500 y 1700 pesos al mes.
El plan inició en abril de 2022. Unos meses más tarde, en julio de ese mismo año, Brenda llamó a su agente, pues en un check up básico y de rutina, que forma parte de los beneficios de su trabajo, un indicador mostraba que algo no estaba bien con su salud, por lo que el médico general le pidió hacerse otro estudio y los resultados de este revelaron un tumor en la parte frontal de la cabeza, el cual debía retirarse. Como Brenda estaba muy asustada por el hallazgo y preocupada por el costo de la cirugía, pidió ayuda a Saraí para ir con un especialista que confirmara el diagnóstico y ver qué tratamiento debía seguir o qué médico de la red la podía operar.
La asegurada fue con un neurólogo de la red, que le recomendaron en el hospital donde la atendían. Él confirmó que debía ser operada, así que Brenda y Saraí se reunieron para ver qué papeles debían llenar para solicitar una cirugía programada y cuáles debía llenar el médico.
La operación se llevó a cabo dos días después de que metieron todos los papeles. Brenda salió perfectamente bien de salud unas horas más tarde, pero estuvo hospitalizada unos cuantos días más, pues la cirugía fue de alto riesgo y exigía mantenerla en observación. Cuando ella se encontró estable, la dieron de alta. Al final, el siniestro representó un gasto de 580 mil pesos para la compañía de seguros, pero entre deducible y copago Brenda solo pagó la cantidad de 72 mil pesos. Por ello y por su salud recuperada, Brenda se convenció de que no solo debía seguir pagando la póliza de gastos médicos, sino también adquirir una de ahorro cuando se recuperara por completo.
Saraí nos cuenta que, cuando atiende a sus clientes, se pregunta qué le gustaría que hicieran por ella si estuviera en su situación. Así es como se ha puesto en los zapatos de sus asegurados. Además, nunca olvida que cada siniestro y cada experiencia es muy diferente. Nuestra entrevistada comenta que un asesor de seguros comienza su carrera por cuestiones financieras y estabilidad, pero el servicio a las personas y la sensación de hacer el bien cuando las asegura convierten esta profesión en una pasión.
