Gastos medicos y de salud

Cáncer de mama


El impacto mundial del cáncer desde, por ejemplo, la óptica médica, financiera, familiar y social coloca dicho padecimiento en la discusión cotidiana.

Raúl Carlón Campillo / Director general, Tranquilidad y Proyección tranquilidadyproyeccion@gmail.com

Por ello, no debemos omitir el papel que tiene la previsión en relación con este mal y, sobre todo, la forma como enfrentamos tal riesgo en nuestra sociedad y en el sector asegurador.

El cáncer de mama suele entenderse como “una enfermedad de las mujeres”. Esta afirmación parece condenarlas a enfrentar estoicamente el padecimiento y demostrar así su extraordinaria fortaleza corporal y espiritual. Aunque las mujeres fueron dotadas del poder de gestación y solo necesitan una microscópica aportación masculina para, en el templo de su maravilloso organismo, albergar vida inteligente y aunque esta capacidad lleva consigo la prueba de resistencia al dolor que sería impensable para un varón, el cáncer de mama no es un problema exclusivo de las mujeres. Los hombres, aunque en menor escala, también podemos sufrirlo. Las estadísticas del sector salud registran que por cada hombre que lo desarrolla hay 50 mujeres que lo padecen.

Los protocolos de prevención del cáncer de mama hoy son ampliamente conocidos por la mayoría, pero la minoría que los desconoce aporta a la lamentable estadística de casos registrados y fallecimientos ocurridos. Desde luego, el seguro médico es una forma de previsión para enfrentar el impacto económico cuando la enfermedad se diagnostica, pero acceder a él representa una inversión que muchas mujeres no pueden hacer. El seguro de salud se convierte en la alternativa de previsión al contemplar estudios clínicos indispensables para vigilar la posible aparición del mal y actuar en consecuencia, por lo cual es el mecanismo privado de mayor beneficio al combinar la prevención con la corrección cuando el padecimiento se detecta y el tratamiento es necesario.

Existen productos indemnizatorios diseñados específicamente para el cáncer de mama, los cuales son accesibles para quienes no pueden pagar un seguro médico completo. El sector ha sido solidario y creativo en el diseño de planes que cubren el cáncer de mama y el cervicouterino, pero en el campo de la difusión y distribución el trayecto es todavía largo. No resulta suficiente tener productos accesibles que entreguen los recursos para atender prontamente el diagnóstico, pues también requerimos una estrategia de difusión y distribución que no se resuelve con bonos o incentivos para quien comercialice los productos y que exige la creación de mecanismos masivos para penetrar en los sectores no atendidos.

El gremio de la intermediación tiene la posibilidad de promover la adquisición de estos planes en segmentos específicos de la población, en los cuales hay cada vez más asiduos internautas y usuarios de redes sociales con el potencial de convertirse en clientes. Dotar a la población vulnerable de mecanismos financieros de previsión redundará en mayores beneficios para las mujeres y la sociedad. Está en nuestras manos hacer esto posible.

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