Sector Asegurador

Pago de m2 en un siniestro de casa habitación


Entrevistamos al ajustador de siniestros y socio director de Adjust It, Benjamín Rodríguez, para hablar sobre cómo se pagan los m2 en un siniestro de casa habitación.

Roxana Vélez Pérez / Coordinadora editorial, Revista Siniestro

Para empezar, él explicó: “Cuando sucede un siniestro, se debe definir el alcance del daño provocado para determinar el alcance de la pérdida real dependiendo de las características del inmueble, la complejidad del mismo y el tamaño del siniestro. Los ajustadores y las aseguradoras deciden en conjunto si es necesario asignar especialistas en la materia para definir el alcance, aunque esto no aplica en todos los casos”.

Para saber cuánto se debe pagar por las reparaciones de una casa habitación tras un siniestro pequeño, se debe ver cuántos m2 se dañaron y de qué elementos constructivos, como techo, pared, piso, puertas, ventanas e instalaciones hidrosanitarias y eléctricas. Una vez inventariados los elementos constructivos dañados e identificado el metraje a través de la visita física (daño observable) o la documentación provista por el asegurado, se define el alcance del daño.

“En el análisis de un siniestro pequeño o grande, hay un concepto que permea: el principio de indemnización. Este dice que el asegurado debe quedar en las mismas condiciones en las que se encontraba antes de ocurrir el siniestro cubierto. No mejor; no peor”, señaló Benjamín. Por eso, el alcance de la pérdida en una casa habitación o edificio considera dos elementos para calcular cuánto se pagará:

• El alcance volumétrico de la pérdida. La cantidad de m2 o m3 que se perdieron o se dañaron en un siniestro y se deben volver a construir.

• El costo. El valor del m2 de pared, acabados o pintura utilizado para la indemnización.
“Es importante saber si se trata de una pérdida total o parcial, porque en una pérdida total no se hace un presupuesto de reparación y solo se evalúa la totalidad del inmueble, y saber si la póliza está suscrita a valor de reposición, sin depreciación; si ampara el monto de la reconstrucción total, y si incluye todos los elementos de la ubicación, porque algunas aseguradoras excluyen las instalaciones en el exterior, a la intemperie o separadas del edificio principal. Las condiciones generales de la póliza definen el alcance de la cobertura”, afirmó el agente.

Para una casa y un departamento, no se usan los mismos parámetros porque, en palabras de Benjamín, “hay un elemento que quizá en una casa habitación no se note, pero en un edificio o una industria sí: el precio unitario. Este integra los costos de varios elementos que se deben considerar para asignar un valor a una obra o una reparación: materiales, mano de obra y gestión de la obra o reparación en caso de que un contratista se encargue de todo”. Hay muchas discusiones alrededor del argumento de que el número con el que se determine el siniestro debe ser suficiente para cumplir con la intención de la cobertura de la póliza: dejar el bien asegurado en la misma condición que tenía, es decir, con la misma calidad y el mismo tipo. Esto a reserva de que se actualice el bien por las normas constructivas, para lo cual se requeriría una cobertura adicional e independiente que se puede contratar o no.

Las actualizaciones en las normas robustecen las estructuras al señalar qué se debe mejorar para que sean más resistentes, lo cual implica un costo que muchas veces no está asegurado. Por eso, el director de Adjust It recomendó contratar “esa cobertura complementaria, tener una cláusula de actualización de montos de indemnización por efecto de actualización de norma y revisar las sumas aseguradas, porque hay pólizas a primer riesgo absoluto, que no aplican la proporción indemnizable o el infraseguro, y pólizas a primer riesgo relativo, que sí la aplican”.

Estandarizar costos por m2

Benjamín considera que sí es posible estandarizar los costos por m2 si se utilizan valores aprobados por todos como en los seguros paramétricos, en los que, tras la ocurrencia de un sismo u otro evento que afecte una ubicación, se entrega una cantidad de dinero preestablecida sin importar que sobre o falte, dejando conformes a todos con la indemnización. “Así más o menos tendría que operar la estandarización de los costos por m2, pero de una manera micrométrica para que se calcule la indemnización de una forma mucho más ágil”, dijo el ajustador de siniestros.

Él también resaltó que el ajuste será mucho más fácil cuanto más claridad haya sobre los riesgos contratados, los límites (sumas aseguradas), las áreas cubiertas (comunes, privativas, separadas del edificio o a la intemperie) y los bienes cubiertos. Si a esto se suma un preacuerdo de precios unitarios de reparación, será más fácil establecer, bajo un criterio cuyos términos y condiciones acepten tanto el asegurado como la aseguradora antes y después del siniestro, un monto indemnizatorio que sea conveniente para ambos, aunque a veces resulte a favor y a veces en contra.

Esto funcionaría muy bien porque significaría que el ajuste consistiría única y exclusivamente en medir los metros o los elementos constructivos dañados y discutir técnicamente, de acuerdo con una evaluación mucho más propia de la ingeniería, si se reclama estructuralmente un edificio. Para siniestros medianos y pequeños, tener un precio unitario preacordado sería maravilloso.

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