Cobertura disruptiva en GMM
Juan Carlos Eugenio Tavera Carrillo / Subdirector de Reaseguro, Seguros B×+ juan.tavera@segurosvepormas.com
La obesidad es un trastorno crónico caracterizado por un exceso de grasa corporal que afecta la salud de manera significativa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad como un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a treinta unidades. El IMC se calcula dividiendo el peso de una persona en kilogramos entre el cuadrado de su altura en metros. En la tabla se muestra qué indica cada rango de IMC.

La prevención del sobrepeso y la obesidad es esencial e involucra mantener un peso adecuado y saludable, realizar actividad física regular, tener una dieta equilibrada, evitar el sedentarismo y controlar el estrés. El tratamiento de esta enfermedad está basado en cambios en el estilo de vida para la adopción de los hábitos de prevención indicados; terapia conductual; medicamentos específicos en algunos casos, y cirugía bariátrica en situaciones extremas. Las consecuencias de la obesidad abarcan enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo dos, hipertensión, problemas respiratorios, artrosis, ciertos tipos de cáncer y problemas psicológicos, como depresión y ansiedad.
En los seguros de gastos médicos mayores (GMM), la obesidad generalmente está excluida debido a que suele ser considerada una preexistencia o una condición crónica, no una enfermedad, que no requiere hospitalización inmediata y exige a menudo un tratamiento centrado, como ya se dijo, en cambios en el estilo de vida. Además, las aseguradoras no cubren la obesidad porque los costos son elevados y prolongados, especialmente si se requiere cirugía, y porque existe el riesgo de recaída, ya que las tasas de reincidencia son altas y generan costos adicionales.
La pregunta a resolver es si los seguros de GMM deben cubrir o no la obesidad. Aun cuando este padecimiento se excluya, generalmente la póliza acaba pagando las complicaciones que, en muchos casos, son más costosas que la cobertura de la obesidad. Por ejemplo, una cirugía de corazón abierto puede a la larga ser más onerosa que la instalación de una banda o un bypass gástrico en un asegurado.
Entre los medicamentos para tratar la obesidad, que generalmente deben acompañarse de dieta y ejercicio, se encuentran el orlistat (Xenical), que reduce la grasa corporal; la fentermina y el topiramato (Qsymia), que en combinación inhiben el apetito; la naltrexona y el bupropion (Contrave), que ayudan juntos a aumentar la sensación de saciedad, y la liraglutida (Saxenda), que mejora el control de azúcar en la sangre al igual que la semaglutida (Wegovy). El costo mensual de estos medicamentos va de los 200 a los 2000 pesos. Debemos preguntarnos si el tratamiento de la obesidad es o será más caro que el conjunto de medicamentos, tratamientos, consultas y posibles intervenciones quirúrgicas necesario para atender las complicaciones de la obesidad no tratada, como las alteraciones cardiovasculares, la hipertensión y los posibles cánceres.
El dilema de cubrir o no la obesidad en las pólizas de GMM fue abordado en el evento “Obesidad y salud metabólica: las nuevas tendencias, los tratamientos y su impacto futuro”, llevado a cabo recientemente por Swiss Re, donde se analizaron las aristas de cubrir o no este padecimiento, ya que el costo de las complicaciones cubiertas, como ya se expuso, puede superar al del tratamiento de la obesidad. El tema queda abierto a discusión. ¿Qué opinas?
