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Siniestro del satélite mexicano Centenario

Juan Carlos Eugenio Tavera Carrillo / Subdirector de Reaseguro, Seguros B×+ juan.tavera@segurosvepormas.com

El 16 de mayo de 2015 un cohete ruso protón que transportaba el satélite Centenario explotó 8 minutos y 10 segundos después del despegue. Según información de la agencia EFE, el satélite se desintegró en la atmósfera debido a una falla que impidió su correcta separación del cohete Protón-M. La nave y el satélite se redujeron a cenizas. La agencia espacial mexicana lamentó el incidente y destacó la importancia de diversificar los proveedores de servicio de lanzamiento. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes de México confirmó la pérdida del satélite y declaró que el seguro cubriría el costo total tanto del lanzamiento como del satélite valuado en 389.7 millones de dólares, habiéndose pagado una prima de 52.1 millones de dólares.

Origen del satélite Centenario

Los antecedentes de la industria satelital en México se remontan a 1968, cuando el país utilizó por primera vez una señal satelital, mediante el arrendamiento de servicios de la NASA, pues deseaba transmitir los Juegos Olímpicos a todo el mundo. Casi 20 años después, en 1985, se presenció el lanzamiento de los satélites Morelos I y II, los cuales mejoraron la conectividad nacional. A pesar de que su tiempo de vida se había estimado en nueve años, el Morelos II duró 19 años. En 2004 se le agotó el combustible y fue jubilado. El transbordador en el que se lanzó, el Atlantis, llevó entre sus tripulantes a un mexicano, el primero en salir de la órbita planetaria: Rodolfo Neri Vela. Durante la misión espacial, él condujo varios experimentos diseñados por la comunidad científica del país para ser realizados en el espacio, como el de los doctores Miguel Ángel Cevallos y Humberto Saint-Martín, que consistía en observar en plantas de frijol la absorción de nutrientes fuera de la Tierra.

En la década de los noventa, los satélites de la serie Solidaridad reemplazaron a los Morelos. En 1997 se creó Satmex y se privatizó la infraestructura satelital del país. Luego esta empresa entró en crisis y, en 2014, fue adquirida por la compañía francesa Eutelsat, lo que dejó a México sin satélites propios. Tras esta etapa, el gobierno de Felipe Calderón impulsó el Sistema Satelital Mexicano (Mexsat) para la seguridad nacional y las telecomunicaciones. En este contexto se proyectó el lanzamiento de tres satélites: Bicentenario, Morelos III y Centenario. Este último fue nombrado así en conmemoración de los 100 años de la Revolución Mexicana y tenía el objetivo de ofrecer conectividad en zonas rurales, atención en emergencias y soporte a operaciones de seguridad, pero fue el único de los tres que no sobrevivió.

Fracaso del Centenario

El contrato para el lanzamiento de Centenario se firmó con la empresa International Launch Services (ILS). A pesar de los antecedentes de fallos en cohetes Protón-M, se decidió asegurar en su totalidad al valiente mártir tecnológico y continuar con la puesta en órbita para evitar la multa de 60 millones de dólares por la anulación del convenio.

La pérdida del satélite Centenario en 2015 representa un golpe tanto económico como tecnológico y refleja no solo la falta de planeación, sino también la politización de proyectos tecnológicos. México sigue necesitando políticas sostenidas para no depender de otros países y garantizar avances tanto en ciencia como en telecomunicaciones.

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