Seguros

Estadística del riesgo en el transporte de carga en México

Esaú Mendoza* / Director de Desarrollo de Negocios, Keeper Cargo Insurance cbdo@keeperscorp.com

En México, la logística ya no se mide en kilómetros recorridos o entregas a tiempo, sino en la distancia que separa un embarque exitoso de un siniestro. Los números confirman que el riesgo ya no es una probabilidad sino una rutina estadística.

La radiografía más cruda la aporta la Asociación Latinoamericana de Suscriptores Marítimos (Alsum): entre 2010 y 2024, el sector asegurador mexicano acumuló más de 4 008 millones de dólares en siniestralidad de seguros de carga. Tras 15 años conclusión es: la cadena logística es más riesgosa hoy que hace década y media.

En un comunicado citado en la edición de febrero 2026 de Revista Siniestro, la AMIS reporta que en 2025 el pago de siniestros por riesgos hidrometeorológicos en bienes asegurados ascendió a 11 300 millones de pesos, 70 % más que en 2024. La volatilidad no viene de una sola fuente: a veces del agua, otras de la violencia y, en ocasiones, del error humano.

Si hablamos de violencia, el robo al autotransporte de carga es el síntoma más visible de una enfermedad más profunda. Para 2025, datos de organismos del sector —Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) y la Asociación Nacional de Transportistas Privados (ANTP)— e instancias de análisis la ubican en un umbral alarmante: cerca de 16 000 atracos y pérdidas superiores a 7 000 millones de pesos con 68 % de incidentes con violencia, en corredores estratégicos del Estado de México, Puebla y Guanajuato. Donde están los
cruces industriales, hay oportunidades y surge el delito. El mapa es más nítido con el Reporte Anual 2025 de Robo de Transporte de Carga de Overhaul para entender quéestápasando:eldelitosedispersaysereacomoda. En 2025, el Centro y Sureste concentraron el 65 % de incidentes, con una baja del 13 % en comparación con 2024; mientras el Bajío registró el 31 % tras un creci- miento del 7 %. El 82 % del robo nacional se concentra en el Centro (51 %) y el Bajío (31 %).

Overhaul describe el pulso del crimen: el 83 % de los robos ocurre en días laborables entre las 5 y las 10 h y entre las 18 y las 23 h. El modus operandi es la intercepción en tránsito (64.1 %), y crece el robo de unidades estacionadas (33.1 %) en zonas de alto riesgo como cachimbas o puntos asociados a mercados ilícitos. La carga más robada: alimentos y bebidas (31 %), seguida por categorías industriales, autopartes, autos, misceláneos y combustibles, combustibles y electrónicos.

El Global Fleet Safety Report de Samsara reporta en México: 60 % más choques de flotillas que el promedio global y 238 % más eventos de distracción por uso del celular. El problema no es la velocidad, también la operación bajo presión, jornadas largas, fatiga, infraestructura imperfecta y malas decisiones humanas. El Anuario Estadístico 2024 del Instituto Mexicano del Transporte (IMT) muestra 13 771 colisiones en carreteras federales con participación de carga pesada, 1 812 muertes en sitio, 6 800 lesionados y daños por más de 2 467 millones de pesos.

Las mipymes son el eslabón que más sufre. Un robo o accidente significa la interrupción de la cadena, penalizaciones, pérdida de clientes o quiebra. El problema se agrava por un detalle que pocos dimensionan: cuando no se declara el valor, la responsabilidad del transportista terrestre puede quedar limitada por el peso conforme al artículo 66 de la Ley de Caminos, Puentes y Autotransporte Federal. Si el embarcador no gestiona su transferencia de riesgo, descubrirá que el resarcimiento no corresponde al valor real de la mercancía.

Esto sumado a la falta de operadores. Proyecciones hacia 2028 de la International Road Transport Union (IRU) hablan de más de 106 mil vacantes en México y de un mercado donde las empresas reportan dificultades para cubrir plazas. Menos conductores, más demanda logística y más estrés operativo resultan un terreno fértil para el error y el delito.

¿Qué queda? La única arquitectura viable es el tridente: sector público (ley, inteligencia y contención), iniciativa privada (controles, trazabilidad y disciplina operativa) y ecosistema asegurador (gestión del riesgo, estabilidad financiera y continuidad). Cuando estas piezas trabajan separadas, el riesgo se multiplica; si se integran, el siniestro deja de ser sentencia y se vuelve evento administrable.

México puede mover mercancía rápido. La pregunta es si está listo para moverla con seguridad.

*Esaú M. Mendoza Hernández. Especialista en seguros de carga y gerenciamiento de riesgos en la cadena de suministro y la logística internacional. Coadyuva con los sectores privado y público, y con la academia. Jurista con especialidad en derecho corporativo. Con certificaciones internacionales en suscripción y siniestros de carga. Conferencista internacional y coautor de diversas obras sobre seguros, logística y transporte de mercaderías.

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