Roxana Vélez Pérez / Coordinadora editorial, Revista Siniestro
El inicio de 2026 sorprendió a quienes habitamos la Ciudad de México. En los primeros días de enero vivimos dos sismos: el primero de magnitud 6.5 en la mañana del 2 y el segundo de 5.0 en la madrugada del 16. Este tipo de eventos no se puede predecir, pero prepararse para una eventualidad nunca está de más. Por ello, platicamos sobre este tema con Jocelyn Vargas, ingeniera industrial con especialidad en Ciencias de la Tierra y tanto socia fundadora como directora de VASE Sísmica. Esta empresa nació como una consultora tras el sismo de 2017 y desde 2019 brinda distintos servicios, como el monitoreo de microsismicidad y sismicidad y el análisis de datos sísmicos y de datos de estructuras para la evaluación sísmica. Jocelyn afirma: “Los sismos son el único evento natural impredecible al que estamos gravemente expuestos en la CDMX. Hasta hoy no existe ningún estudio científico ni una línea de investigación que nos muestre un patrón para saber cuándo sucederá un sismo. El propósito de VASE Sísmica es ayudar a salvar vidas y patrimonios, poniendo al servicio del público las herramientas correctas para hacer la diferencia. Evitar pérdidas humanas, materiales y económicas nos motiva a entender más los sismos y mejorar nuestras tecnologías”.
Entre estas herramientas se encuentra el Sistema de Alertamiento Temprano. Este se trabaja de la mano de SeismicAI, plataforma que inició hace 14 años en Israel y que es punta de lanza a nivel mundial en desarrollo de software y aplicación de la IA. Sobre esta tecnología, la ingeniera comenta: “La incorporamos en México para recabar los datos de los sensores instalados en los edificios. Procesamos y entendemos estos datos en tiempo real, mediante un algoritmo, para informar al usuario el estado de su salud estructural. Es un sistema de monitoreo 24/7”.
El Sistema de Alertamiento Temprano se apoya de una red propia de estaciones sísmicas que recolectan de forma continua los datos usados para analizar el comportamiento del fenómeno sísmico. Cada sitio de alertamiento tiene instrumentación y sensores instalados en ubicaciones de alta sismicidad para definir el tiempo de alertamiento y la intensidad con la que se producirá el movimiento.
Jocelyn explica que el Sistema permite: “Calcular cuánto tiempo tenemos antes de que llegue un sismo grande, así como entender de qué forma se comportarán las estructuras durante el movimiento y cuál será el efecto tanto de la intensidad como de la aceleración en ellas”. Esto es relevante porque, aunque México tiene uno de los códigos de construcción más rigurosos y avanzados del mundo, nada asegura su correcta aplicación.
Nuestra entrevistada destaca que la sociedad mexicana apunta más a la reacción que a la prevención y recomienda cambiar el paradigma con las herramientas tecnológicas adecuadas, dejando a un lado la idea de que son caras y pensando en su costo-beneficio a largo plazo.
En diciembre de 2025, VASE Sísmica —acrónimo de velocidad (V), aceleración (A), sismicidad (S) y estruc- tura (E)— recibió la certificación Hecho en México, otorgada por la Secretaría de Economía. La ingeniera resalta: “Aunque parte del software fue desarrollado en Israel, la integración y el desarrollo del sistema, así como la fabricación de los equipos de alerta, se hacen en México con profesionales y expertos”.
Jocelyn cerró con una reflexión: “Hay que empezar a cambiar la mentalidad reactiva por una preventiva. Si bien vivimos en una sociedad muy buena para ayudar cuando pasa algo, queremos que, cuando suceda un sismo, el saldo sea casi blanco”.
La directora de VASE Sísmica indica que la IA también permite automatizar la ejecución de medidas de seguridad, pues existen dispositivos IOT que se pueden incorporar.
