Diana Berenice Carranco Trujillo, María del Carmen Vázquez del Río y Héctor Alan Torres Castillo
Formar parte del Consejo Directivo del Colegio Nacional de Actuarios (Conac) representa, para muchos actuarios, una meta que suele asociarse con años de trayectoria. Sin embargo, el Conac se está convirtiendo en un espacio donde distintas generaciones pueden coincidir, aprender y aportar desde perspectivas complementarias. Quienes hoy participamos en él desde etapas tempranas de nuestra carrera compartimos la sorpresa y la motivación de formar parte de un espacio que parecía lejano.
Yo, Diana Carranco, segunda secretaria propietaria, experimenté una gran sorpresa cuando recibí la invitación para participar. Nunca imaginé verme en un espacio así en esta etapa de mi carrera. Soy una actuaria con pocos años de experiencia. Siempre pensé que este tipo de responsabilidades llegaban mucho más adelante. Por eso, la invitación me emocionó tanto: más allá del honor personal, representa una señal clara de apertura para que los actuarios jóvenes podamos involucrarnos, aprender y contribuir de forma activa. Para quienes estamos iniciando este camino, participar es un privilegio e implica una gran responsabilidad con nuestra profesión.
Yo, Carmen Vázquez, primera secretaria suplente, destaco el valor de pertenecer a una comunidad que trasciende lo profesional. Ser miembro del Conac me ha permitido convivir con referentes del gremio, aprender de ellos y construir una red alineada con mis intereses y aspiraciones. Además, estos espacios abren puertas a la capacitación, los eventos internacionales y las nuevas oportunidades laborales. Considero que estamos viviendo un momento importante porque contar con una mesa directiva incluyente, donde convergen actuarios jóvenes y perfiles con amplia experiencia, refleja una evolución positiva del Colegio.
Yo, Alan Torres, segundo secretario suplente, pienso que formar parte del Conac es no solo pertenecer, sino también atreverse a hacer algo distinto. Creo que la combinación entre experiencia e innovación nos permite romper barreras y ampliar los espacios de participación. En un entorno cada vez más digital, integrar la técnica con nuevas formas de colaboración abre la puerta para fortalecer el gremio y volverlo más cercano, accesible y dinámico. El mensaje es claro: todos podemos aportar y generar un cambio significativo.
En conjunto, nuestras experiencias reflejan un momento importante para el gremio actuarial: hoy la inclusión de nuevas generaciones es no solo bienvenida, sino también necesaria. La apertura de estos espacios fortalece el Colegio, fomenta la diversidad de ideas y consolida una comunidad más participativa. La invitación es clara: involucrarse, proponer y formar parte activa de estos espacios. El futuro de la profesión se construye entre todos.
