Procuremos Juntos Tu Bienestar

Septiembre, una historia que se repite esperando que por fin aprendamos

Cuando era niño, el terremoto de 1985 provocó que conociera a mi primera novia, pues su familia perdió todo y tuvo que migrar del entonces Distrito Federal a mi ciudad natal. En 2017, un terremoto en la CDMX hizo eco al de mi infancia, aunque en esta ocasión mi mente comprendía las consecuencias de un evento así. Dado que 6 de los 65 departamentos de una unidad habitacional que fue calificada como pérdida total eran parte de mi cartera y los únicos inmuebles asegurados, me pregunté qué ocurriría con las 59 familias que estaban a la deriva, esperando una ayuda que quizá nunca llegaría.

Siniestros de este tipo deberían impulsarnos de forma urgente a contratar y mantener vigente una póliza de seguro para nuestro hogar, que la proteja de los múltiples riesgos a los que está expuesta, como incendio, fenómenos hidrometeorológicos, terremoto y erupción volcánica. Sin embargo, el grueso de la gente no busca protección, ni siquiera cuando hay razones importantes para ello, y prefiere olvidar.

México es un país sísmico. La cantidad de placas tectónicas que abarca el territorio nacional impide que alguna zona esté exenta de experimentar movimientos telúricos. Si bien estos son menos perceptibles en algunos lugares, el argumento de “aquí no pasa nada” no es válido, pues es un hecho que sí ocurren.

El deducible y el coaseguro son dos factores de participación conjunta, que la AMIS determina de acuerdo con la zona sísmica del país y que se instalan de manera independiente para el edificio y los contenidos. Como la cobertura de terremoto y erupción volcánica (TEV) se activa cuando se rebasa el deducible, resulta desfavorable que los dos factores mencionados se instalen sobre la suma asegurada total. Por ejemplo, si esta es de 160 millones de pesos y el deducible es del 2% de esta cantidad, el límite para que la cobertura comience a operar será de 3.2 millones de pesos, lo cual resulta inútil si un sismo provoca afectaciones en la estructura del edificio y los contenidos, pero no supera el enorme deducible, pues el costo de los daños sería asumido por el asegurado.

Una solución para estas situaciones son los seguros paramétricos de terremoto, cuya protección se activa al presentarse el factor establecido. La cobertura de estos se instala y contrata de acuerdo con la magnitud de la escala de Richter a partir de la cual se considera que habrá una afectación o un daño material. Por ejemplo, si solicitamos la instalación de la cobertura considerando movimientos telúricos de una magnitud de 4 o más en la escala de Richter, todo terremoto menor a este nivel no será cubierto o indemnizado, y si el terremoto excede este límite, la cobertura se activará y pagará por parámetros.

En los seguros paramétricos de terremoto, la suma asegurada se instala como la máxima indemnización a obtener según las bandas de la cobertura, la escala Richter alcanzada y la distancia del epicentro. Por tanto, cuando el terremoto alcanza la magnitud a partir de la cual fue contratada la cobertura, esta se activa y comienza a aumentar por franjas. Por ejemplo, el nivel 4.0 de la escala de Richter puede representar una indemnización del 20% de la suma asegurada contratada; el nivel 4.5, una del 25%, y el nivel 7.5, una del 100%.

En los seguros paramétricos de terremoto no existe proceso de ajuste para autorizar una indemnización. Como solo se requiere que se cumplan los parámetros, el asegurado debe revisar la información oficial del movimiento telúrico en cuestión, proporcionada por el Sistema Sismológico Nacional, y presentar la reclamación a la compañía, adjuntando el reporte emitido por la dependencia. Una vez hecho esto, la aseguradora paga la indemnización de acuerdo con los parámetroscontratados y alcanzados.

Septiembre nos recuerda que la población y el sector asegurador deben interesarse en conocer cómo operan las valiosas coberturas convencionales y paramétricas que cubren sismos, para que sepan negociar su suscripción. Los agentes debemos aprender a ofrecer, instalar y usar ambos tipos de productos, y a asesorar de manera adecuada a los usuarios, pues las necesidades de estos son muy diversas y amplias. La tarea es grande. Te invito a acercarte a las aseguradoras y solicitarles más información o capacitación sobre los instrumentos de protección que abordamos en esta ocasión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s