Responsabilidad Civil Y Hogar

Los actos de Dios y la responsabilidad civil

Carlos Zamudio Sosa / México Claims and Risk Management, S.C. / carlos.zamudiososa@gmail.com

En la industria del seguro hablamos de los Actos de Dios cuando ocurren hechos naturales, porque son una de las posibles excepciones de la parte reclamada en materia de responsabilidad civil, pero en lenguaje formal y jurídico dichos actos se llaman Causa Mayor o Hecho Fortuito, forman parte de la Teoría de las Obligaciones y concentran los supuestos que debemos conocer al establecer los nexos relevantes entre una causa y una consecuencia que ha perjudicado a una de las partes.

Los profesionales del derecho de seguros conocen de sobra los supuestos normativos en torno a estos conceptos y su uso como excepciones, así que tienen muy claro los escenarios de acción ante reclamos emanados de la negligencia de los asegurados y deciden de manera rápida si negocian extrajudicialmente la indemnización o defienden a sus clientes de tales reclamaciones.

El seguro de responsabilidad es ordinariamente extracontractual. Sin embargo, si un particular almacenó sus bienes con alguien y estos resultaron dañados por una inundación, el detentador podría argumentar que el origen del siniestro le resulta ajeno y no pudo combatirlo, ya que los accidentes fuera del control del hombre suponen normativamente la inexistencia de responsabilidades. En este ejemplo, aunque la causa originaria sea la naturaleza, esta no exime al propietario del almacén de la responsabilidad de haber realizado análisis concretos sobre la tasa de recurrencia de los riesgos y haber considerado tales peligros para generar procedimientos convenientes de guarda, como no almacenar los bienes al nivel del suelo. Por su omisión, él debería ser obligado a responder por los daños previsibles. Hoy los profesionales del derecho de seguros se refirieren no al seguro a la responsabilidad, sino la responsabilidad por los daños y la diferencia no es semántica.

Invocar a Dios para eludir responsabilidades en el seguro de daños no solo es jurídicamente inexacto porque el recurso no está previsto en los códigos civiles, sino también controversial. Por un lado, la aseguradora debería analizar el panorama completo de los hechos u omisiones de su cliente, que provocaron que el daño se actualizara, pues un análisis sin sesgos en la etapa de ajuste evita que el asegurado se vea inmerso en reclamos, reduce el riesgo de que la aseguradora sea llamada a juicio u obligada al cumplimiento forzoso del contrato de seguro, como se permite en México, y evita el desgaste de las partes. Por otro lado, como no todos los reclamos pueden ser acreditados por el demandante, quizá resulta más cómodo y económico para la aseguradora apostar a la defensa de su cliente.

Pensemos en un ejemplo de reclamo extracontractual en materia de responsabilidad asegurada. Si un conductor pierde el control del auto mientras sufre un ataque epiléptico, causando daño o lesiones a terceros, presumiríamos de manera casi automática que, bajo el hecho atenuante mayor de la manifestación súbita de tal enfermedad, no subyace responsabilidad por lo causado; sin embargo, si el chofer conocía su condición desde antes, no debería haber conducido el vehículo, por lo que no podría excusarse alegando que la consecuencia dañosa fue un Acto de Dios. Cualquier abogado se preguntaría qué lado de este caso le convendría más representar, pues ambos parecen suficientemente fuertes. ¿Tú qué opinas?.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s