Sector Asegurador

El seguro marítimo ante los retos de la guerra

Lyndsay Garnica

El conflicto entre Rusia y Ucrania pierde cada vez más fuerza e interés público, pero sigue desarrollándose e impactando de manera directa en diferentes áreas. Aunque los combates ocurren en el otro extremo del océano, influyen en nosotros más de lo que creemos y repercutirán en el sector asegurador mexicano, pues es muy probable que provoquen, por ejemplo, cambios en las primas a corto plazo. Por ello, hablaremos de los desafíos que enfrenta el seguro marítimo como consecuencia de la guerra.

Uno de los principales problemas se manifiesta en la compraventa internacional de productos, ya que corren peligro los compromisos del comercio exterior que tienen como punto de partida o llegada la zona del conflicto o los puertos del Mar Negro y Turquía, lo que constituye una preocupación para quienes asumen los riesgos de las mercancías generalmente bajo la figura de carga marítima y las cláusulas del Instituto de Aseguradores de Londres (ICC A, B o C).

En cuanto a la póliza de responsabilidad civil marítima, mejor conocida como seguro de protección e indemnización (P&I), se han desplegado diversas alertas sobre la importancia de revisar los contratos de compraventa de mercancía, ya que una gran cantidad de coberturas cesaron dentro de la zona de riesgo en cuestión. Como algunas pólizas o reglas de los aseguradores o tomadores del riesgo (P&I Clubs) no consideran que dicha zona de conflicto caiga en la definición específica de guerra, se debe analizar con cuidado si existe cobertura o no en un caso determinado.

Otro punto a tener en cuenta son las exclusiones del seguro contratado, ya que la guerra suele ser una de ellas en el seguro de carga marítima, por lo que sería necesario revisar la definición de guerra aplicable al caso concreto, pues algunas pólizas podrían considerar como tal solo los enfrentamientos bélicos existentes y declarados entre las potencias, de manera que el conflicto entre Rusia y Ucrania no caería en dicha exclusión.

A la semana del inicio de este enfrentamiento comenzaron a emitirse los endosos de cancelación de póliza marítima por riesgos de guerra, lo cual tiene sus bemoles, pues no todas las legislaciones permiten la cancelación de esta una vez que ha sido emitida. Algunas aseguradoras declararon que la zona solo era de riesgo para los ciudadanos de Ucrania y Rusia, por lo que la única recomendación era no ingresar con tripulaciones de estas nacionalidades a las áreas marcadas por el conflicto.

El sector asegurador mexicano también se ha visto obligado a evitar las sanciones impuestas por ciertos países, que limitan o impiden la realización de negocios con Rusia, por lo que muchas aseguradoras y varios brókeres dejaron de operar en este país. Además, ha enfrentado no solo la crisis de contenedores, sino también cuestiones que atentan contra la integridad de las embarcaciones, ya que muchos países han ordenado arrestar las naves que llevan una bandera, una tripulación o una mercancía perteneciente a las zonas en conflicto, incluyendo a Crimea, lo que puede activar o no las coberturas por pérdida de flete, dependiendo de los clausulados y las exclusiones.

Aunque no es la primera vez que se presenta una situación similar en la zona y tenemos casos ejemplares, como el de Avery contra Bowden, que establecen que entregar o recoger mercancía en un puerto considerado en conflicto cesa los efectos contractuales y es considerado un delito, el sector asegurador mexicano no tiene una postura uniforme, por lo que evalúa cada caso por separado. Este es posiblemente el escenario que más afectará al mercado de seguro marítimo, así que debemos valorar nuestras responsabilidades, coberturas y potenciales estrategias en caso de tener mercancía asegurada en los puertos afectados.

Finalmente, aunque las aseguradoras no esperan una ola de reclamos, como la provocada por la pandemia, debido a que la mayoría de las pólizas suele tener exclusiones de guerra, será muy difícil analizar y evaluar las reclamaciones que se presenten, sobre todo porque la seguridad de los colaboradores estaría en riesgo si se opta por el ajuste presencial y porque resultaría difícil reunir las imágenes satelitales y confiar en las declaraciones del asegurado si se elige realizar un ajuste remoto. Esta situación es un gran ejemplo de cómo la tecnología puede ayudarnos a valorar un daño, pero no es ni perfecta ni capaz de reemplazar al ajustador o inspector.

No queda duda de que el comercio exterior y el sector asegurador apenas comienzan a vislumbrar el impacto del conflicto entre Ucrania y Rusia.

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