Amasfac

El Trofeo Amasfac y la necesidad de volver a los básicos

Ulises Flores Urquiza

La sociedad todavía piensa que el agente de seguros es un personaje que, al no sobresalir en otra área laboral, ve la venta de pólizas como su única posibilidad de obtener ingresos; sin embargo, esta idea está muy alejada de la realidad. El asesor no solo crea hábitos muy marcados, sino también estudia, se capacita constantemente, desarrolla habilidades sociales y relaciones muy fuertes y, sobre todo, construye una voluntad inquebrantable que le forja un alma de acero y lo conduce hacia el éxito.


Para los promotores, la venta de productos de vida siempre ha sido el principal motor y
precursor de la carrera de los agentes. Algunas compañías implementan cursos y certificaciones de una manera más robusta que las demás, poniendo el seguro de vida en la cima de las ventas, pues lo consideran el intangible por excelencia, y colocando en un lugar muy especial al agente que incursiona en la comercialización de esta protección y sobresale.


Hace más de 20 años, la sección Ciudad de México de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas creó el Trofeo Amasfac, para reconocer a los mejores vendedores del mercado asegurador mexicano en Vida, Gastos Médicos y, desde el año pasado, Autos. Esta presea honra al agente que decidió romper paradigmas, creyó en sí mismo, decidió salir a las calles para poner a prueba sus límites y no solo desarrolló un modelo de venta diferente, sino también se convirtió en un maestro de la comunicación, un eterno amigo, un despertador de consciencias, un asesor en protección del patrimonio personal y empresarial, un conocedor de cualquier tema y un
incansable lector.


Desde el principio, el galardón fue diseñado para las personas físicas y no para los despachos o brókeres, pues estos últimos pueden lograr cifras más grandes por sus características. En relación con esto, la Amasfac CDMX tiene el gran reto de volver a los básicos. Digo esto sin afán de crear controversia. Mi única intención es señalar la oportunidad de crear un premio especial para quien engloba a varios vendedores bajo una misma clave o crea un modelo de venta, siendo persona física o moral, que le permite colocar primas cada vez más grandes.


El Trofeo Amasfac es la presea por excelencia que reconoce la vocación de muchos asesores, pero deberá buscar incentivar a más gente, sobre todo a los nuevos talentos. Aunque el desafío es enorme, seguramente se superará, ya que la Mesa Directiva de la Amasfac cuenta con gente de gran renombre y experiencia que, antes de enarbolar a las aseguradoras que representan, se muestran como precursores de cambios positivos en esta hermosa carrera que un día miles de personas elegimos seguir.

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