Luciano Pérez, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho de Seguros y Fianzas y socio de Nader, Hayaux & Goebel, nos compartió en entrevista su experiencia y puntos de vista sobre los principales retos legales que enfrentan actualmente los litigios de seguros en México.
Adrián Palacios Ramírez / Reportero, Revista Siniestro
Para la aseguradora, uno de los mayores retos es acreditar de forma correcta la suscripción del seguro, así como la entrega clara y oportuna de la póliza, incluyendo las condiciones generales y particulares. En la práctica, errores formales como la entrega deficiente de la documentación, el uso de redacciones ambiguas o la falta de seguimiento claro en el proceso de contratación suelen tener consecuencias importantes en juicio. Incluso si el siniestro no está cubierto, este tipo de fallas puede debilitar seriamente la defensa de la aseguradora.
Para el asegurado, el principal desafío es la carga probatoria y operativa de un litigio de seguros. Reunir la información, la documentación técnica y las pruebas suficientes para acreditar el siniestro y demostrar que existe cobertura implica un proceso costoso, técnico y complejo. Esta situación afecta sobre todo a las personas físicas y a las pymes, limitando su acceso real a la justicia.
Luciano Pérez destacó que las aseguradoras y los asegurados comparten un reto: demostrar si el hecho reclamado se encuentra o no cubierto por la póliza. Esta dificultad se agrava si las coberturas y exclusiones no están redactadas con claridad. Además, la falta de especialización de los juzgadores en materia de seguros puede generar criterios poco consistentes o débiles y procesos largos.
El abogado destacó que la calidad de la información y de la documentación es determinante en los litigios de seguros. Al tratarse de un sistema eminentemente probatorio, el resultado de los juicios depende en gran medida de cómo se integran y documentan los expedientes de siniestros, desde la contratación y entrega de la póliza hasta la atención del caso. Un expediente bien documentado fortalece la defensa de la aseguradora, mientras que las omisiones o inconsistencias suelen resolverse a favor del asegurado, incluso si la postura técnica de la aseguradora es correcta. En la práctica, muchos juicios no se definen por el siniestro en sí, sino por la forma en que este se prueba ante el juez.
Luciano Pérez identifica errores frecuentes en los expedientes de siniestros, principalmente por deficiencias documentales atribuibles a la aseguradora. Entre los más comunes se encuentran las solicitudes de seguro incompletas o poco claras, los cuestionarios médicos mal integrados, la falta de evidencia sobre la entrega de la póliza y sus condiciones, los expedientes incompletos, las inconsistencias y la deficiente trazabilidad de la información. En los juicios, estos errores suelen favorecer al asegurado por fallas probatorias, incluso cuando la cobertura no debería proceder. Otro aspecto clave en los litigios de seguros es la interpretación de las condiciones generales y particulares de la póliza. Nuestro entrevistado explicó que en México las cláusulas ambiguas o poco claras suelen interpretarse a favor del asegurado, sobre todo en contratos de adhesión, conforme al criterio de interpretación pro asegurada o contra proferentem, sostenido por la Suprema Corte y los tribunales colegiados. Cuando la póliza presenta omisiones o cuando no puede acreditarse de forma correcta su entrega y aceptación, el juez debe optar por la interpretación más favorable al asegurado, incluso si ello implica ampliar la cobertura o dejar sin efecto ciertas exclusiones, lo que obliga a la aseguradora a extremar cuidados en la redacción y documentación de sus pólizas.
La falta de información clara puede generar responsabilidades legales para la aseguradora, particularmente cuando no logra acreditar la entrega de la póliza o cuando proporciona información ambigua o confusa al asegurado sobre coberturas, exclusiones, limitaciones o cargas relevantes. Los tribunales son muy sensibles a las cláusulas abusivas en los contratos de adhesión y a los casos en que el asegurado no tuvo una posibilidad real de conocer y com- prender el contenido del contrato durante su celebración, supuestos en los que resuelven a favor del asegurado.
Respecto al papel de los dictámenes técnicos, médicos o periciales, Luciano Pérez explicó que estos son fundamentales en los siniestros que requieren una valoración especializada, ya que permiten determinar la existencia y el alcance del daño, así como su relación con la cobertura contratada. Señaló que los dictámenes son utilizados por la aseguradora para sustentar decisiones de procedencia o rechazo y por el asegurado para acreditar que el siniestro está amparado por la póliza. No obstante, en la práctica, sobre todo en Gastos Médicos, algunos dictámenes iniciales suelen ser cuestionados porque buscan restringir la cobertura, lo que ha convertido su objetividad, sustento técnico y congruencia con el expediente en un punto frecuente de controversia.
Para finalizar, nuestro entrevistado señaló que la digitalización ha tenido un impacto positivo en los litigios de seguros al mejorar la eficiencia de los procesos, la transparencia y la trazabilidad de la información y el seguimiento de los expedientes. La digitalización también ha facilitado el acceso a los precedentes judiciales, lo que ha permitido a aseguradoras y asegurados presentar defensas y reclamaciones mejor sustentadas. Aunque persisten retos técnicos, especialmente a nivel local, Luciano Pérez destacó que el sistema ha mostrado una evolución favorable con ajustes que han mejorado su funcionamiento.
