Adrián Palacios Ramírez / Reportero, Revista Siniestro
En esta ocasión entrevistamos al Lic. Fernando Ruiz, socio fundador de Ormuz, quien compartió su visión sobre la importancia de la información en los litigios de seguros.
Desde su experiencia, Fernando Ruiz explicó que uno de los principales retos legales en los litigios de seguros es la brecha existente entre la complejidad técnica de los contratos y el entendimiento real que tienen los asegurados sobre su alcance. Señaló que muchos conflictos no surgen por negativas arbitrarias de las aseguradoras, sino por expectativas mal formadas, información incompleta o deficiencias durante la contratación y la atención del siniestro. Añadió que en los juicios actuales se analiza no solo el contenido de la póliza, sino también cómo fue comunicada y ejecutada.
Fernando destacó que la calidad de la información y de la documentación resulta determinante en la resolución de estos casos. Indicó que, en la práctica, los litigios de seguros se definen principalmente a partir de la prueba documental. La ausencia de avisos claros, constancias de comunicación o evidencias del cumplimiento de obligaciones puede debilitar de forma significativa la posición del asegurado, incluso cuando el siniestro es legítimo.
Entre los errores más comunes en los expedientes cuando un caso llega a juicio, mencionó la existencia de información incompleta o contradictoria, la falta de constancia de que el asegurado fue informado de manera oportuna, el uso de comunicaciones informales que generan confusión y la presentación de dictámenes técnicos poco claros o mal integrados. De acuerdo con Ruiz, estos errores suelen escalar los conflictos que podrían haberse resuelto sin llegar a instancias judiciales. Asimismo, subrayó que la interpretación de las condiciones generales y particulares de la póliza juega un papel central en los conflictos legales. Mientras que las condiciones generales establecen el marco del contrato, las particulares definen el caso concreto. Ante ambigüedades, los tribunales analizan la claridad del contrato, el contexto del asegurado y la información proporcionada tanto en la contratación como durante el siniestro. Una redacción excesivamente técnica, sin explicación adecuada, suele convertirse en un punto de conflicto. Respecto a la responsabilidad legal de las aseguradoras, explicó que la falta de información clara y oportuna puede derivar en consecuencias jurídicas cuando no se explican de manera adecuada las exclusiones relevantes de la póliza, no se aclaran las obligaciones que condicionan la cobertura o se generan expectativas indebidas durante la atención del siniestro. Además, señaló que la omisión o el retraso en la comunicación de una negativa o reserva puede interpretarse como una falla en el deber de información, lo que incrementa el riesgo de controversias legales, incluso en casos donde el texto contractual resulta restrictivo.
Fernando Ruiz señaló que los dictámenes técnicos, médicos o periciales se vuelven herramientas clave en la defensa de un caso cuando son claros y objetivos y están debidamente sustentados. También indicó que la digitalización de procesos fortalece la transparencia y trazabilidad de la información si se implementa de forma ordenada y con una estructura jurídica adecuada, ya que una digitalización sin controles puede generar nuevos riesgos, sobre todo en materia de protección de datos y de validez probatoria.
