Agente, Sector Asegurador

CONFIANZA El activo más importante

Raúl Carlón Campillo / Director general, Tranquilidad y Proyección tranquilidadyproyeccion@gmail.com

Existen diversas interpretaciones del rol que juega un contrato de seguro. Para muchos representa una compleja forma de protección; para otros, una clara y transparente. Para algunos este tema descansa en el azar y la suerte; para otros, en las certezas de eventos que se esperan o se temen. La póliza es así la manifestación física de una promesa que descansa en la confianza (buena fe).

Para mantener la confianza en el contrato se requieren actores que pueden no ser visibles. Desde luego que el intermediario y la marca de la aseguradora están en la primera línea de atención, pero atrás están los despachos de ajuste, los inspectores de averías, los peritos y los proveedores de servicios que permiten atender las necesidades de los asegurados. Además, está la autoridad que regula, vigila y supervisa la actuación de las aseguradoras, los intermediarios y los peritos para dar al contrato la confianza necesaria que soporta la operación de un sector que rebasa el bicentenario.

En repetidas ocasiones hemos escuchado que vivimos un “cambio de era”, ya que la “era de cambios” terminó hace tiempo y la tecnología se ha vuelto fundamental para nuestras funciones y actividades cotidianas. Hoy la tecnología es vital para la operación de los contratos, pero también una fuente de riesgo, sobre todo cuando el ser humano la usa para fines desconocidos y perversos. Incorporar la tecnología para proteger la información es clave para todos los actores del sector, incluyendo en primer lugar a la autoridad. Vulnerar los filtros de seguridad cibernética para descargar de forma masiva los datos “públicos” de quienes poseemos una autorización como intermediarios se convierte en un fuerte golpe a la autoridad y, sobre todo, a la confianza.

Hasta el momento de escribir esta colaboración, no se ha revelado el nivel real de vulneración practicado por los delincuentes, pero la confianza de los actores de nuestro sector ha quedado trastocada. El interés de los individuos que accedieron a esa información es desconocido, aunque evidentemente ellos no persiguen fines pastorales. Su acción constituye un golpe a la confianza de los intermediarios e indirectamente a la de los asegurados, ya que, si tuvieron acceso a información sensible —correo electrónico y número celular—, están en riesgo los datos de los clientes.

Con este evento se confirma que el activo más importante del sector es la confianza. Los riesgos cibernéticos atentan contra este activo. Es indispensable ajustar lo necesario para mantenerlo bajo resguardo. Esto es relevante sobre todo en esta “nueva era”, donde la inteligencia artificial ocupa importantes espacios en la actividad humana. Esperemos la conclusión de la autoridad vulnerada.

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