La importancia de comenzar a tiempo
Adrián Palacios Ramírez / Reportero, Revista Siniestro
En esta ocasión encuestamos a 30 agentes del sector asegurador mexicano con el objetivo de conocer su percepción sobre la importancia de contar con un Plan Personal de Retiro (PPR), el nivel de preparación del consumidor y los principales retos para impulsar esta solución financiera.
Los resultados muestran un consenso claro: contar con un PPR es indispensable para la estabilidad financiera a largo plazo. Para la mayoría de los agentes, se trata de un instrumento fundamental dentro del portafolio financiero, ya que complementa los recursos provenientes de la seguridad social o la Afore, permite mantener el estilo de vida deseado durante la vejez y brinda beneficios fiscales por ser deducible de impuestos. Todo ello fortalece la estrategia patrimonial. Aunque una parte importante de los encuestados cuenta con algún plan de retiro o esquema de inversión a largo plazo, todavía existe un segmento de la población mexicana que no ha iniciado una estrategia estructurada para la vejez. Muchas personas desconocen los beneficios de contratar un PPR: proyección más clara de los recursos disponibles en el futuro, garantía de libertad financiera, protección del poder adquisitivo frente a la inflación, aprovechamiento del interés compuesto a lo largo del tiempo y tranquilidad de contar con un respaldo económico en una etapa vulnerable.
Respecto al nivel de preparación del consumidor, la percepción es que aún es bajo. Los agentes consideran que prevalece la desinformación, la falta de cultura financiera y la tendencia a postergar las decisiones a largo plazo. Reconocen que las reformas en el sistema de pensiones han generado mayor conversación sobre el tema, pero coinciden en que hace falta una mayor educación financiera y conciencia sobre la importancia de planear el retiro desde una edad temprana. En este contexto, el papel del asesor de seguros se vuelve crucial. Los participantes subrayan que el agente no solo ofrece productos, sino orienta, detecta necesidades reales y ayuda a estructurar un plan acorde con la capacidad de pago y los objetivos de cada cliente. También cumple una función clave en la generación de conciencia, promoviendo la responsabilidad individual sobre la solvencia futura y fortaleciendo la protección integral del patrimonio familiar.
Entre los principales obstáculos para contratar un PPR, los agentes identifican las limitaciones económicas inmediatas, la preferencia por el consumo presente, el miedo al compromiso a largo plazo y la falta de conocimiento financiero. La cultura de la inmediatez y la percepción de que “aún hay tiempo” retrasan la toma de decisiones.
Sobre la edad ideal para comenzar, la respuesta es contundente: “Mientras más temprano, mejor”. Muchos recomiendan iniciar desde que se obtiene el primer empleo formal, entre los 20 y los 30 años, para optimizar el crecimiento del capital a lo largo del tiempo.
Los agentes consideran que el PPR es una de las herramientas más sólidas dentro de la asesoría financiera moderna, que no solo fortalece la relación con el cliente, sino también abre la puerta a una estrategia de protección más amplia y sostenible a largo plazo.
Aunque la importancia de planear el retiro es ampliamente reconocida por los profesionales del sector, el desafío sigue siendo transmitir esa conciencia a la población y fomentar así la toma de decisiones oportunas.
