Clave para la protección en el entorno educativo
Adrián Palacios Ramírez / Reportero, Revista Siniestro
En esta ocasión conversamos con Librado Maldonado, agente de Lima Seguros y especialista en el ramo de accidentes personales (AP), quien habló de la importancia del seguro escolar en México.
De acuerdo con su experiencia, este tipo de cobertura ha dejado de ser un complemento para convertirse en una herramienta clave dentro del entorno educativo. No solo brinda protección a los alumnos ante cualquier eventualidad, sino también aporta tranquilidad a las familias y permite a las instituciones gestionar mejor los riesgos a los que están expuestas. “Cuando el seguro está bien estructurado, responde en el momento que más se necesita, sin afectar la economía de los involucrados”, señala nuestro entrevistado.
Librado Maldonado explica que un programa sólido se construye a partir de tres coberturas principales: muerte accidental, que indemniza a los beneficiarios si un alumno fallece a causa de un accidente relacionado con la escuela; pérdida de miembros o incapacidad, que contempla las secuelas permanentes de la persona asegurada, y reembolso de gastos médicos por accidente, que incluye desde la atención hospitalaria del asegurado hasta sus medicamentos y rehabilitación, por lo cual es la cobertura más utilizada.
El seguro de AP escolar aumentó su alcance cuando dejó de limitarse a lo que ocurría dentro del plantel y consideró los traslados entre la casa y la escuela, así como las actividades extracurriculares organizadas por la institución. Esto responde a la necesidad de acompañar al alumno en todo su entorno escolar. Esta protección se enfoca en la atención oportuna y la recuperación del estudiante, por lo cual suele contemplar servicio de urgencias, hospitalización, honorarios médicos, estudios de diagnóstico y dispositivos de apoyo, como férulas o muletas.
El agente señaló que en México aún predomina una cultura de prevención reactiva y que se requiere fortalecer la educación financiera en materia de protección. Aunque algunas instituciones privadas han integrado el seguro de AP escolar en su propuesta de valor, otras lo perciben como un gasto adicional hasta que ocurre un incidente relevante, tras el cual entienden que contar con esta cobertura implica transferir sus riesgos, proteger su patrimonio ante posibles reclamaciones y fortalecer su reputación al ofrecer un entorno más seguro para los alumnos y los padres. Nuestro entrevistado recomienda a los usuarios que presten especial atención a aspectos como la suma asegurada, el deducible y la red hospitalaria disponible, ya que estos factores influyen en la experiencia al utilizar el seguro. Además, les recuerda que las pólizas de AP escolar no cubren enfermedades, pues están diseñadas solo para accidentes, y que no brindan protección total siempre, pues suelen estar acotadas al ámbito escolar y a las actividades relacionadas con este, salvo que se contraten coberturas adicionales.
En los últimos años, la industria ha avanzado hacia soluciones más ágiles. En el seguro de AP escolar se han incorporado servicios de telemedicina, beneficios adicionales que incluso alcanzan al personal docente y herramientas digitales para reportar siniestros.
Librado Maldonado considera que el crecimiento de este tipo de productos en México depende de la mayor concientización sobre su valor, así como de la simplificación de los procesos de reclamación, la cual es determinante para la percepción positiva del usuario. Él insiste en que el seguro de AP escolar no solo cumple una función de protección ante imprevistos, sino también se posiciona como un elemento que aporta confianza, respaldo y estabilidad a toda la comunidad educativa.
