Responsabilidad Civil Y Hogar

Por errores u omisiones el asesoramiento de RC del agente en el siniestro

Dado que el agente de seguros o fianzas debe suscribir una póliza por la responsabilidad en la que incurra por sus errore su omisiones, es necesario estudiar si sus obligaciones como intermediario coinciden con las impuestas por la ley.

En primer lugar, hay que revisar las obligaciones que emanan de los artículos 91 y 92 de la Ley Sobre el Contrato de Seguro (LSCS), donde éstas quedan limitadas al establecer que el agente es quien interviene en la contratación de seguros o fianzas mediante el intercambio de propuestas y la aceptación de las mismas, es decir, en la comercialización de los productos y el asesoramiento para celebrar, conservar o modificar los contratos pertinentes. De acuerdo con esto, se debe tener cuidado, ya que, bajo la regulación en cuestión, no se dicta como obligación forzosa la asesoría en caso de siniestro.

Después, es imprescindible comparar si las gestiones obligatorias por ley están previstas en las condiciones generales del seguro de responsabilidad civil. Al menos en las que he
analizado, de manera literal se precisan como cubiertas las responsabilidades del agente como consecuencia de culpa (por negligencia o impericia) en el ejercicio de su actividad profesional por las actividades de intermediación señaladas en el Reglamento de Agentes y derivadas de las operaciones dictadas por la LSCS.

Finalmente, resulta vital establecer si la intermediación abarca la reclamación, ya que, aunque podríamos suponer, de buena fe, que sí, debemos ser cuidadosos al afirmarlo, porque no hay disposición al particular ni en el Reglamento ni en la LSCS. Así pues, el asegurador podría alegar excepción y no respaldar al agente por sus errores u omisiones, aduciendo que no le fueron transferidas las obligaciones emanadas de la Circular Única de Seguros y Fianzas .

La obligación de orientar al asegurado se torna obligatoria El asesoramiento de RC del agente en el siniestro Por errores u omisiones sólo en la Circular. En ella se precisa que, posterior a la venta, los agentes deberán “asesorar en el proceso de reclamación o de posibles quejas ante las instituciones”. Si analizamos con cuidado esta situación, notaremos que se trata de un caso donde un ordenamiento menor impone obligaciones superiores a otro de jerarquía mayor.

Además, la Circular no precisa los alcances del mandato impuesto al agente después de ocurrido un siniestro o de hacerse exigible el cobro de una fianza, dado que se usan los términos “asesorar”, “advertir” y “colaborar” de manera muy general, pero exige que la tramitación sea rápida y por si fuera poco que el finiquito sea justo. De esta manera, si bien es muy necesario que el agente advierta al interesado sobre “las consecuencias de consignar datos inexactos u omitir circunstancias que afecten la valoración y posible liquidación de un reclamo”, la Circular le impone una carga por la que no hay  retribución económica.

Por tanto, ante la exposición al riesgo, seguramente retenido por el pobre agente, de que a consideración de las autoridades la mediación no haya sido suficiente para obtener “una rápida tramitación y un justo finiquito”, no basta la advertencia y asesoría, y la resultante lógica para el asegurado es que la colaboración ordenada esté exenta de honorarios. A propósito de esto, cabe señalar que los ingresos del intermediario no provienen directamente del asegurado sino de la comisión que paga la aseguradora, y que el servicio ofrecido por el agente, por el cual obtiene un beneficio económico, es diferente a la asesoría que moralmente deba al cliente.

En conclusión, parece que entre las estipulaciones del seguro de responsabilidad civil por errores y omisiones y la normatividad correspondiente a las obligaciones de los agentes existe un divorcio respecto a amparar o no los riesgos asociados a la intermediación en materia de reclamos. Ésta es una cobertura que daría pie a pretensiones seguramente desproporcionadas del reclamante que se sienta insatisfecho, al buscar obtener del intermediario lo que no consiguió del asegurador.

Ahora sólo resta imaginar si se conviene un honorario por dicha gestión.

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