RC & Hogar, Responsabilidad Civil Y Hogar

Cómo interviene el reaseguro en el siniestro y cómo será su futuro en México.

Carlos Zamudio Sosa / México Claims and Risk Management, S.C. / carlos.zamudiososa@gmail.com

En el ramo de daños, creo que todo agente aspira, desde que es novel, a tener clientes y cuentas cada vez más grandes; intermediar negocios industriales, comerciales e incluso del sector público, y llegar a la cima. Por su parte, las compañías, al sentirse más cómodas con el sector de negocios que ya atienden, en el que se han consolidado, buscan especializarse en un solo giro e incluso innovar a través del desarrollo de productos masivos para segmentos específicos, los cuales deben contar con el respaldo de uno o varios reaseguradores.

Aunque para algunos no sea relevante el reasegurador, cada vez se exige más, en los grandes contratos, que el asegurador dé a conocer a quiénes trasladó el riesgo y en qué porcentaje.

El respaldo económico que el reaseguro brinda en cualquier mercado, incluyendo el mexicano, es enorme, pero pocos entienden cómo y cuánto influye este en la toma de decisiones frente a los siniestros, sobre todo cuando se trata de los más costosos.

En 2017, las pérdidas aseguradas a nivel mundial fueron de 144 billones de dólares en el rubro de daños. Ese año fue altamente catastrófico para México debido a los tres grandes temblores que vivimos y a los cinco fenómenos meteorológicos que nos impactaron, los cuales representaron pérdidas por alrededor de 30,248 millones de pesos, aproximadamente 1.6 billones de dólares, correspondientes a alrededor de 73 mil reclamos para el mismo ramo. Por tanto, nuestra participación en las pérdidas mundiales apenas fue de un poco más del 1% durante ese año. Estos datos nos hablan de qué tan importante es para cualquier reasegurador mantener una buena dispersión de los riesgos que recibe.

Durante las Jornadas de Reaseguro de 2019, se exhibieron muchas estadísticas, de las cuales se desprende que en México la masividad de las “pequeñas” reclamaciones por los siniestros catastróficos supone el grueso de la carga administrativa de atención, pero no las pérdidas más relevantes.

Así pues, en México, aunque se atendieron alrededor de 62 mil reclamaciones de casa habitación, equivalentes a casi 3,830 millones de pesos en indemnizaciones y menos del 13% del total reclamado por daños y pérdidas consecuenciales, otros 11 mil reclamos supusieron más del 87% de las indemnizaciones para esos catastróficos. Además, es posible asumir que un importante porcentaje de las pólizas siniestradas fueron suscritas facultativamente y no en paquetes.

Decíamos que el reaseguro tiene una gran participación tanto en la potentísima administración de los fondos como en la toma de decisiones. Esto se debe a que supervisa que las indemnizaciones estén realmente ajustadas al contrato celebrado con el asegurador mexicano, sobre todo cuando se trata de los casos más complejos y costosos.

No insinuamos que la aseguradora supedite sus decisiones de pago o rechazo a la anuencia del reasegurador, pues tiene que honrar el contrato que suscribió con su asegurado, sin importar que haya o no reasegurado íntegramente el riesgo; sin embargo, en los casos que destacan económicamente, la información proporcionada por el ajustador es revisada por el reasegurador, ya sea en el momento o en una auditoría posterior, cuando este no se arroga con anticipación la capacidad para nombrar al ajustador.

Este proceso está por demás justificado, ya que el reasegurador, aunque no tiene contacto directo con el asegurado, paga el grueso de las pérdidas, por lo que ciertamente puede argumentar la improcedencia del reclamo de la aseguradora mexicana y denegar el total o una parte de la participación indemnizable, en cuyo caso la aseguradora tendría que absorber esas diferencias o demandar a su reasegurador para que este se haga cargo de ellas.

Sabemos que el seguro ya no es el mismo; el reaseguro seguirá dictando los alcances de cobertura; las aseguradoras regionales continuarán traspasando los riesgos locales, y el seguro seguirá mutando permanentemente porque, entre otras cosas, la suscripción digital es mayor y el uso de la inteligencia artificial se irá incrementando.

También debemos saber que, en los productos de daños directos y el seguro de cobertura por pérdidas financieras (los daños de primer orden), los siniestros catastróficos suponen cada vez menos impacto directo. Actualmente, las pérdidas de segundo orden se tornan cada vez más importantes, y el reaseguro está generando productos y actualizando las coberturas, para hacer frente a las nuevas naturalezas de pérdida.

En los seguros muy catastróficos, hoy ya podemos suscribir coberturas paramétricas, donde nada importa ni el tamaño de los daños ni si los hubo o no, ya que, una vez que el disparador de la cobertura supera los valores acordados e impacta en la zona geográfica de interés, la indemnización es automática, por lo que no hay necesidad de ajuste y simplemente se paga el valor convenido.

Con respecto a otros tipos de pérdida, el reaseguro ha venido desarrollando nuevos esquemas que se adaptan a ellos e incluso ya nada tienen que ver con un daño físico, sino con la actualización de una condición de exposición muy actual, como el riesgo cibernético que cada vez está más extendido y tiene un impacto económico mayor para el gobierno, las empresas y los particulares.

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