Ajustes, Daños e Indemnizaciones

Con póliza, pero sin ley.

Adriana Oropeza Flores / Directora Editorial / Revista Siniestro

Entrevistamos a Fernando Frías, quien a sus 32 años de edad es director regional de Quálitas, en la oficina de Tuxtla Poliforum. Él nos contó un siniestro que queremos compartir contigo, porque, aunque debido a los usos y costumbres de la región la policía no entró en acción, el seguro sí se aplicó.

En la sierra alta de Chiapas, el chofer de un tractocamión, que transitaba por la carretera, tuvo un accidente. Chocó con un Tsuru, modelo 2000, que transportaba a dos personas. Era evidente que, debido al impacto, el auto debía ser declarado como pérdida total. El chofer del tractocamión decidió marcar a la aseguradora, es decir, a Quálitas Compañía de Seguros.

Al arribar el ajustador a la zona donde había sido el accidente, se percató de que era imposible hacer un deslinde de responsabilidades. Habitantes de la región habían acudido al lugar para amedrentar y posteriormente privar de su libertad tanto al chofer del tractocamión como al ajustador. Este último se comunicó con la aseguradora y explicó la situación.

Los indígenas pedían una indemnización de 300 mil pesos por el vehículo y las heridas de las personas dentro del Tsuru. El ajustador decidió extender los pases para ingreso al hospital, pero ellos exigían el dinero, ya que tardarían muchas horas para trasladarse hasta uno.

Fernando Frías, el agente Juan José Román y el coordinador de Siniestros intentaron negociar con los indígenas para que liberaran al ajustador y al chofer, diciéndoles que el primero debía continuar con su trabajo para que ellos obtuvieran una indemnización justa. Así lograron bajar la “cuota” que se había establecido, la cual pasó de 300 mil a 200 mil pesos; sin embargo, no consiguieron la liberación de los retenidos.

A los dos días de privar de su libertad y golpear varias veces al ajustador y el chofer, los pobladores amenazaron con quemarlos. Ante ello, Fernando comenta que dieron parte a las autoridades, pero estas no quisieron ni pudieron intervenir, puesto que esa zona está regida por usos y costumbres de la región, así que la ley no existe a menos que la tomen los indígenas por sus manos.

Se avisó a los directivos de la aseguradora, quienes, para salvaguardar la integridad del ajustador y el chofer, decidieron hacer el pago por reembolso. Una vez que se tomó la decisión, se reunió y llevó el dinero hasta la zona, para obtener la libertad de los involucrados.

Después de algunos días retenidos contra su voluntad, el chofer y el ajustador fueron liberados gracias al apoyo de los directivos de la compañía de seguros. Fernando señala que es triste que situaciones así expongan la vida de las personas y que no exista ley. A pesar de ello, se enorgullece de que una vez más se comprobó la efectividad de contar con un seguro y un agente, así como la importancia de informar a la compañía lo que está sucediendo.

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