Sector Asegurador

Ante la pandemia la CNSF, ajustó procesos operativos para garantizar las operaciones de aseguradoras y afianzadoras.

Laura Edith Islas Yáñez / Director General / Revista Siniestro

Entrevistamos a Ricardo Ernesto Ochoa, presidente de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF). Él nos habló de cómo la institución que dirige se ha esforzado por propiciar la continuidad operativa del sector en medio de la pandemia, y de cómo el contexto actual nos ha obligado a adaptarnos y evolucionar.

Ante la pandemia, ¿qué acciones ha ejecutado la CNSF?

Hemos velado por la continuidad operativa de las compañías y los participantes en el sector. La CNSF se sumó a la modalidad de home office desde hace casi dos meses y, desde entonces, ha mantenido el contacto constante con las afianzadoras y las aseguradoras para vigilar su operación y comprobar que los asegurados continúan recibiendo la atención adecuada. Esto ha implicado un reto, principalmente porque los planes de contingencia operativa no consideraban el cierre de muchas actividades económicas y el distanciamiento. Pese a las dificultades, marchamos bien, la continuidad se mantiene y no hemos recibido reportes de problemas mayores.

Además, estamos trabajando en la solvencia del sector. Pretendemos que, a pesar de las condiciones macroeconómicas, la volatilidad que presiona a los mercados y los impactos directos a la siniestralidad y la emisión de pólizas, nuestra estabilidad no se vea afectada. Para ello monitoreamos los eventos que se presentan durante la contingencia. Esto implica contar con información oportuna y necesitar la colaboración de las compañías. Estamos conscientes de que se trata de un esfuerzo adicional, pero creemos que es por el bien y la tranquilidad de todos.

También hemos extendido algunos plazos para el cumplimiento de requerimiento de información. Sabemos que las condiciones de trabajo no son normales y buscamos que aquello que no sea prioritario cuente con tiempo adicional. Sin embargo, en algunos casos, como los relacionados con los programas de regularización y autocorrección, no existe un aplazamiento, sino una mayor frecuencia y una solicitud de más información, porque es necesario mantener un control sobre las cuestiones que afectan la solvencia de las instituciones.

Las visitas de supervisión abiertas se han mantenido, porque se centran en el análisis de documentación o información, lo cual se realiza por vía remota, sin riesgo. En cambio, hemos aplazado la apertura de nuevas supervisiones, porque requieren contacto personal al inicio.

Debido a que muchas personas han visto disminuidos sus ingresos, estamos ofreciendo facilidades regulatorias a las compañías, para que a su vez brinden un plazo adicional a los asegurados, de manera que ellos alcancen a pagar las primas y no pierdan las coberturas contratadas.

En cuanto a los agentes, para no afectar su salud y sus ingresos, decidimos prorrogar el refrendo de las cédulas hasta que existan las condiciones para realizar los trámites correspondientes, e intensificar, en el caso de las solicitudes de nuevas cédulas, el trabajo coordinado con el CEI para la aplicación de los exámenes de acreditación.

A las compañías aseguradoras y afianzadoras, les estamos recomendando preservar sus niveles de capital. No sabemos qué pasará en un futuro. Por eso, no debemos confiarnos, sino ser muy prudentes.

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En relación con el trámite de refrendo de cédula, se había fijado una fecha de vencimiento que acaba de cumplirse. ¿La prórroga se extenderá?

En un principio, se estableció una fecha específica, de acuerdo con las estimaciones que se tenían. Ahora estamos manejando el plazo de manera indefinida, porque no sabemos con certeza en qué momento se regularizará la situación y queremos que la gente tenga la confianza de que no tendrá problemas por no cumplir con el trámite. Cuando el estado de la crisis sanitaria cambie, se emitirá el aviso correspondiente al refrendo de cédula.

En cuanto a las multas por irregularidades detectadas durante las supervisiones, ¿se han aplazado?

Dado que las supervisiones abiertas no han concluido, aún no sabemos si se tendrán que aplicar sanciones. Puesto que la relevancia de las multas varía, algunas se deberán aplicar de manera inmediata y otras no.

¿Cuál será el impacto de la pandemia en el sector asegurador y afianzador?

La pandemia provoca bajos ingresos o menos recursos; altera la siniestralidad de ciertos seguros, como los asociados a productos financieros, y afecta el manejo de los activos que respaldan las reservas técnicas, el capital y la solvencia.

Los efectos para cada ramo serán diferentes. Consideramos que Vida, Gastos Médicos y Salud serán afectados por la siniestralidad, dado que están en la primera línea de impacto de la pandemia, y el resto del sector será golpeado por los efectos económicos de la crisis sanitaria.

Definitivamente experimentaremos una caída. No sabemos todavía de qué tamaño será el decrecimiento o si al final experimentaremos un crecimiento positivo, aunque esté muy alejado al del año pasado.

Con respecto a la continuidad operativa, ¿qué recomiendas a los agentes?

Que se cuiden, tomen las precauciones necesarias, cumplan las medidas sanitarias y utilicen las tecnologías en la medida de lo posible.

¿Consideras que la figura del agente se ha fortalecido durante la pandemia?

No lo sé aún. Solo puedo asegurar que la contingencia ha promovido el uso de la tecnología y que debemos evitar los falsos dilemas, como la idea de que la digitalización supone el desplazamiento del agente, o viceversa. No se trata de dos formas de trabajo que compitan entre sí, sino de medios complementarios.

¿Crees que las compañías estaban preparadas para trabajar a distancia?

Por el resultado, sí, a pesar del contexto anormal. Aunque en teoría, no, porque los planes no estaban diseñados para ello.

Finalmente, ¿qué aspectos debe mejorar nuestro sector?

Necesitamos generar y compartir de manera más oportuna y constante la información. Además, debemos seguir trabajando en la inclusión de la población en las coberturas que comercializamos, es decir, penetrar más en el mercado. Ambas áreas de oportunidad no son nuevas, ya las hemos planteado, pero la contingencia evidencia la urgencia de ello. Otra línea de acción que también ya habíamos contemplado es una estrategia de política pública para la administración y gestión integral de riesgos, de manera que el sector asegurador y afianzador cubra todo aquello que sea posible y las finanzas públicas descarguen el peso que soportan.

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