Cuidando Tu Salud

México queda debiendo al personal de salud, la enseñanza irrefutable de la pandemia

Adriana Oropeza Flores / Directora Editorial / Revista Siniestro

Javier Potes, director general del Consorcio Mexicano de Hospitales, nos compartió su perspectiva respecto a los nosocomios, los costos de atención y el incremento de contagiados por covid-19.

Él, cuya experiencia lo ha llevado a liderar 44 hospitales, indica que el costo depende mucho del nosocomio al que se ingrese, pero, con respecto a los que pertenecen al Consorcio, declaró un costo diario promedio de 35 mil pesos, lo que significa que un paciente gasta entre 300 y 350 mil pesos en hospitalización.

La covid-19 no tiene un patrón especifico de comportamiento, ya que su evolución varía mucho en función de la edad y las enfermedades del contagiado. Es común que un paciente joven se recupere en un par de días y que uno de más edad esté internado hasta una quincena.

Javier comenta que, antes de que comenzara el pico de contagio, los hospitales prepararon zonas especiales, llamadas Área Covid, para tratar a los pacientes con enfermedades respiratorias, lo cual provocó la disminución de las cirugías electivas, es decir, de los procedimientos que no son urgentes y están programados. De esta manera, los ingresos a nosocomios del Consorcio, por enfermedades respiratorias, aumentaron un 300%.

“Un paciente con covid, que no tiene seguro de gastos médicos, encuentra más obstáculos para conseguir una cama en un hospital privado debido al costo que esto representa”, asegura el entrevistado.

Javier nos cuenta que en muchos nosocomios los médicos no quieren atender a pacientes con covid, lo que no solo recorta la plantilla de especialistas en enfermedades respiratorias, sino también eleva la búsqueda de aquellos que sí están atendiendo estos casos y duplica o triplica el costo de los honorarios en función de la demanda.

La pandemia ha evidenciado que en México no existe el número suficiente de camas. En el caso de los hospitales privados, este déficit se relaciona con la cantidad de población asegurada que se está enfermando y con la falta de inversión en nosocomios o de financiamiento que les asegure un mayor número de ingresos para subsidiar las inversiones y adquirir más camas.

En CDMX, Tabasco, Sonora y California ya no hay capacidad de ingresos de pacientes con covid; en Chihuahua y Jalisco se está empezando a complicar la situación de las camas.

Desde el punto de vista de Javier, la situación generada por la covid-19 se extenderá por un largo tiempo, ya que la falta de una vacuna retrasa y complica todo, por lo que la gente seguirá enfermándose durante los siguientes meses y las políticas de cada ciudad solo lograrán disminuir el ritmo de contagio.

Javier asegura: “La gente que no se está enfermando ahorita se contagiará más tarde, así que es cuestión de tiempo. Esto se frena o acelera dependiendo de las medidas económicas y de sana distancia. Debemos ver el problema como un sube y baja, pues, si te aprieta la economía, bajas las medidas de seguridad, y si se empieza a enfermar la gente y subes las medidas de seguridad, baja la economía. En otras palabras, si la gente empieza a enfermar más, se va a casa; si ya no aguanta la economía, sale a trabajar. En un panorama pesimista, viviremos así por un año”.

Con respecto a la enseñanza que nos deja esta situación, comenta que debemos revalorar la participación del personal de salud en esta pandemia, porque en temas de seguridad les terminamos debiendo. Él advierte que hay que cuidar al personal de salud porque de él depende muchísima gente.

Además, señala la urgencia de que las aseguradoras y los hospitales se sienten a platicar y transparentar tanto procesos como costos de atención, porque, aunque hay buenas voluntades, aún no se encuentra la fórmula para socializar los seguros de gastos médicos. Él considera que se dio un primer paso al firmar con el gobierno el convenio para atender a la población sin covid, proveniente de instituciones públicas, pero que las instituciones de seguros aún no dan el paso.

“Si hubiéramos tenido una población asegurada tres veces más grande, sería otra cosa, porque habríamos contado con muchísima más estructura y la atención habría sido mejor, sin nosocomios públicos abarrotados”, asegura.

Finalmente, expresó que el mayor aprendizaje es que no tenemos buenos sistemas de información, lo que impide que tomemos decisiones adecuadas, así que necesitamos revolucionarlos.

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