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Neurociencias, inteligencia artificial e internet de las cosas desde la perspectiva del asegurado

Waldo Sobrino / Socio de la Consultora de Seguros Waldo Sobrino & Asociados

http://www.wsya.com.ar /waldo.sobrino@wsya.com.ar

El siglo XXI trajo varios cambios fundamentales, entre ellos destacan los vinculados con las neurociencias, la inteligencia artificial y el internet de las cosas. Por ello, en este artículo vamos a realizar una aproximación a la aplicación de estos tres avances en los seguros y, muy particularmente, en los siniestros, desde la perspectiva del asegurado.

Neurociencias

Una de las tantas revelaciones de las neurociencias es que las decisiones de las personas no suelen ser racionales, sino emocionales. Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía, reforzó esta idea al desarrollar una teoría que divide las decisiones de las personas en dos sistemas: el primero es rápido, automático, veloz, emocional y no racional, y el segundo es lento, meditado, analítico y racional.

Estos estudios sobre las decisiones de las personas, entre las que obviamente se incluye a los asegurados o consumidores de seguros, muestran que el 90% de los casos se rige por el primer sistema, mientras que solo el 10% utiliza el segundo.

Sumado a ello, hay que resaltar una cuestión que todos conocemos, pero que las leyes se niegan a reconocer: las personas normales no leemos los contratos.

Estas consideraciones tendrán una gran importancia, dado que, cuando exista un siniestro, se deberá priorizar de manera trascedente las expectativas razonables de los asegurados (consumidores), en especial, porque el neuromarketing de las empresas apunta al cerebro límbico, parte emocional, y no al neocórtex, porción racional.

Inteligencia artificial

Touch of the future AI hands vector

La inteligencia artificial, que incluye el machine learning y el deep learning, utiliza algoritmos, es decir, procesos diagramados para obtener un resultado, que a veces son tan avanzados que adquieren autonomía y capacidad de autoaprendizaje.

Los algoritmos son complementados con la existencia del big data, un conjunto de millones y millones de datos que se encuentran en la nube y que, a través de la data mining (minería de datos), permiten a las empresas, incluidas las compañías de seguros, obtener datos filtrados y específicos de acuerdo con sus requerimientos, para, por ejemplo, diseñar campañas publicitarias, generar información del asegurado o anticiparse a las conductas futuras de los clientes.

Internet de las cosas

El internet of things (internet de las cosas) engloba a los dispositivos electrónicos que, aunque no son propiamente computadoras, se encuentran conectados en tiempo real y forman parte de, por ejemplo, alarmas domiciliarias, vehículos y relojes. A través de ellos, las compañías de seguros pueden conocer, en forma inmediata y sin necesidad de actuación del asegurado, la producción de diversos hechos o siniestros, como el incendio de un domicilio, el accidente de un automóvil y el paro cardíaco de una persona.

Siniestros desde la perspectiva del asegurado

La neurociencia, la inteligencia artificial y el internet de las cosas impactarán de manera directa a los asegurados, muy en especial, a la hora de la liquidación de un siniestro. Entre algunos ejemplos de ello, podemos mencionar:

  • Modificación de la obligación de denunciar el siniestro. Dado que, a través del internet de las cosas, la compañía de seguros se enterará en tiempo real de la generación del evento dañino, en muchos casos no será necesario que el consumidor de seguros lo reporte.
  • Inaplicabilidad de la prorrata. Los algoritmos inteligentes permitirán que la aseguradora conozca perfectamente el valor en riesgo del bien.
  • Restricción de la aplicación de la reticencia. La declaración falsa se tornará casi imposible, puesto que las compañías de seguros, a través del big data, obtendrán toda la información del futuro asegurado e incluso lo llegarán a conocer más de lo que él mismo se conoce, ya que dispondrá de datos, archivos, historias clínicas y registros siniestrales, entre otros elementos, que muchas veces el consumidor de seguros no recuerda o no conoce o no tiene disponibles.
  • Eliminación de las caducidades convencionales. En muchas leyes, como el artículo 36 de la Ley de Seguros de Argentina, se determina que, cuando el asegurado tiene que cumplir con una obligación, como instalar una red contra incendios en una fábrica, y no lo hace, dicho incumplimiento queda aceptado por la compañía de seguros si esta no dice nada al respecto durante los 30 días siguientes a conocer la situación. De manera que, si a través del internet de las cosas, como las cámaras de video conectadas en tiempo real, una aseguradora conociera el incumplimiento de la obligación de instalar una red contra incendios, no podría alegar ninguna clase de caducidad que perjudicara al asegurado, si se produjera un siniestro, ya que, al conocer específicamente dicha falta y no decir nada al asegurado, la habría aceptado.

Resulta evidente que deberemos estar atentos a los grandes cambios que las neurociencias, la inteligencia artificial y el internet de las cosas traerán al mundo del seguro, pues tendremos que estudiar sus consecuencias y tenerlas en cuenta en el momento de la liquidación del siniestro desde la perspectiva del asegurado

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