Ajustes, Daños e Indemnizaciones

Explosiones para reflexionar: tragedia en Beirut y siniestro en la CDMX

En un seminario organizado por las Secciones CDMX y Chihuahua de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas, y por Revista Siniestro, se analizó lo ocurrido en Beirut y se presentó el caso de una explosión en una casa habitación, que ocasionó daños equivalentes a 13 millones 272 mil 700 pesos, cantidad que superó por mucho la suma asegurada de 1 millón 587 mil 585 pesos. A través de estos acontecimientos, los agentes que participaron en el evento reflexionaron acerca de las coberturas y las mejores formas de asesorar a los clientes.

Explosión en Beirut

Felipe Elizondo y Alfredo Levy de Equity Ajustadores recapitularon los hechos ocurridos el martes 4 de agosto de 2020 en Beirut, la capital de Líbano. Ese día, una gran explosión se desencadenó en el puerto; dejó más de 180 fallecidos, 4 mil heridos y 300 mil damnificados; saturó el sistema de salud; movilizó a las fuerzas militares encargadas de acordonar distintas áreas severamente afectadas; provocó la evacuación de civiles, y obligó a iniciar las investigaciones pertinentes una vez que se controló el fuego.

De acuerdo con la información divulgada y las declaraciones no oficiales de los funcionarios públicos, el almacenamiento de 2 mil 750 toneladas de nitrato de amonio, que llegaron a Beirut en 2013, y de otros materiales peligrosos, como disolventes, fue parte de la causa del siniestro. A pesar de las advertencias sobre su naturaleza volátil, las sustancias permanecieron almacenadas durante años en el mismo lugar, dentro de un área metropolitana con una población de más de 2 millones de habitantes.

El nitrato de amonio es una sal blanca y oxidante que se utiliza como fertilizante e ingrediente de explosivos. Sin la presencia de un detonador, no es capaz de alimentar ningún incendio, pero mezclado con combustible sí. Los accidentes relacionados con este compuesto son raros; sin embargo, cuando estos han ocurrido, el papel del nitrato de amonio ha sido muy importante debido a que a menudo se almacena en grandes cantidades para aplicaciones comerciales a gran escala. Así que, cuando las cosas van mal, el resultado es muy negativo.

En 1921, una explosión de fertilizantes en una planta química en Oppau, Alemania, abrió un cráter de más de 20 metros de profundidad y se escuchó a más de 300 kilómetros de distancia. En 1947, un incidente en el puerto de la ciudad estadounidense de Texas se atribuyó a 2 mil 300 toneladas del compuesto. En 2001, otra enorme explosión en una fábrica de Toulouse, Francia, provocó ventanas rotas y apartamentos dañados a lo largo de amplias franjas de la ciudad. En 2015, por culpa del almacenamiento inadecuado de compuestos químicos, entre los que se encontraba el nitrato de amonio, fallecieron más de 170 personas y resultaron heridas varios cientos más en Tianjin, China. Además, algunos grupos terroristas han utilizado esta sustancia para sus ataques. La mayor diferencia entre estos siniestros y el de Beirut es la magnitud de las cercanías afectadas.

Frente a este tipo de eventos, surge una pregunta obligada: ¿los seguros de daños ofrecen cobertura contra explosión? La respuesta inmediata es sí. Sin embargo, el esquema y las condiciones en que se ofrece dependen de cada aseguradora. Algunas la incluyen dentro del paquete básico de la protección contra incendio, pero la mayoría la agregan como una extensión de este, dentro de alguno de los endosos complementarios.

Alfredo y Felipe recomiendan a los agentes verificar que la póliza del cliente incluya la cobertura por explosión; tenga una suma asegurada adecuada; ofrezca la remoción de escombros, y asocie las pérdidas consecuenciales en caso de haber contratado esta opción. Además, es importante complementar el producto con una cobertura de responsabilidad civil adecuada, cuya suma asegurada sea suficiente, ya que las afectaciones a terceros suelen ser mucho mayores y más complicadas que las pérdidas propias.

Explosión en una casa habitación de la CDMX

Después, los dos expertos narraron un siniestro por explosión en la CDMX. Según las declaraciones y la reconstrucción de los hechos, el 18 de agosto de 2019, alrededor de las 19:25 h, la pareja de asegurados llegó a su domicilio, ubicado en un condominio horizontal, y detectó un fuerte olor a gas. Al entrar a la cocina, los esposos observaron que la empleada doméstica había empezado a limpiar la estufa y el horno con sosa cáustica. Él decidió abrir ventanas y puertas; ella, ayudada por la empleada, había comenzado a revisar las llaves de las hornillas de la estufa. Justo en ese momento se presentó la repentina explosión.

La onda de choque golpeó a los tres, pero las dos mujeres fueron quienes sufrieron lesiones de mayor gravedad. Los vecinos, sorprendidos por el estallido, fueron a averiguar el origen, encontraron a los afectados inconscientes y pidieron auxilio para trasladarlos al hospital más cercano. La asegurada permaneció hospitalizada varias semanas, ya que presentaba quemaduras de la cintura para arriba, y el esposo fue dado de alta a los pocos días del siniestro. Desafortunadamente, después de una hospitalización de varios días, la empleada falleció.

Además de estas consecuencias, se registraron daños no solo en el inmueble rentado por los asegurados y en sus contenidos, sino también tanto en los vehículos cercanos como en los edificios y contenidos de los vecinos. Por si esto fuera poco, una persona que transitaba por la calle perdió la vida en el sitio, ya que sufrió cortaduras y una fractura craneoencefálica, debido a que la fuerza de la explosión arrojó cristales sobre ella y la azotó contra la banqueta.

Al lugar acudieron bomberos, Protección Civil y autoridades de la Fiscalía, para verificar la seguridad del vecindario, determinar la causa de la explosión y deslindar responsabilidades.

El asegurado, además de lidiar con el deteriorado estado de salud de su esposa, tuvo que afrontar la responsabilidad frente a los familiares de la trabajadora y el transeúnte, y responder por los daños ocasionados a los vecinos y la arrendadora, propietaria del inmueble afectado.

El concepto y el monto de las reclamaciones correspondientes fueron: Edificio Contenidos, 450 mil pesos; R.C. Arrendatario, 850 mil pesos; R.C. General y R.C. por la Trabajadora Doméstica, 5 millones 500 mil pesos; Atención Médica de la Trabajadora Doméstica, 350 mil pesos; R.C. Vehículos, 48 mil pesos; R.C. Vecino 1, 246 mil 500 pesos; R.C. Vecino 2, 183 mil 400 pesos; R.C. Vecino 3, 34 mil 800 pesos, y Transeúnte (deceso), 5 millones 610 mil pesos.

El total de daños por la explosión fue de 13 millones 272 mil 700 pesos, pero la suma asegurada era de solo 1 millón 587 mil 585 pesos, así que la diferencia no cubierta fue de 11 millones 685 mil 115 pesos. Un juez tuvo que intervenir para buscar el resarcimiento de los daños y la negociación con los afectados.

La gente jamás imagina qué tan graves pueden ser las consecuencias de una explosión. Por eso, nuestro deber es generar conciencia sobre la prevención y la importancia de contar con una cobertura adecuada.

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