Responsabilidad Civil Y Hogar

La improbable interrupción de mi negocio

Guillermo Moreno Ríos[*] / Consejo Incide / incide.guillermo@gmail.com

Tengo cerca de diez años de dedicarme a la protección civil. Al inicio me enfoqué en cuestiones de desarrollo urbano y ordenamiento territorial, pero poco a poco ingresé al fascinante mundo de la gestión integral de riesgos y la resiliencia, un área que involucra conceptos interrelacionados que la mayoría de las veces se trabajan de manera aislada o descuidada, pues se minimiza la probabilidad de que se presenten.

De acuerdo con la recién aprobada Ley General de Gestión Integral del Riesgo de Desastres y Protección Civil, el Programa Interno de Protección Civil es el instrumento de planeación y operación que se compone por el plan operativo para la Unidad Interna de Protección Civil, el plan de contingencias y el plan para la continuidad de operaciones. Este último establece el proceso de planeación, documentación y actuación que garantiza que las actividades sustantivas de las instituciones públicas, privadas y sociales, afectadas por amenazas, puedan recuperarse y regresar a la normalidad en un tiempo mínimo.

Se creía en la improbabilidad de un desastre y más aún de uno como la covid-19, así que quedamos expuestos y vulnerables. No solo no estábamos preparados, sino que tampoco hemos actuado de forma adecuada ni por obligación ni por conciencia. Aunque no todos los eventos se pueden evitar, a través de la prevención se contribuye a que no se conviertan en una catástrofe. Transferir los riesgos a través de diversos esquemas de seguro para enfrentar los problemas financieros derivados de un desastre es fundamental para sobrevivir a él.

Al no considerar la protección civil como algo esencial, solo se piensa en el seguro de responsabilidad civil como algo obligatorio y ocioso, y no se considera el inmueble, los contenidos ni los gastos consecuenciales.

En el mundo globalizado de hoy, incluso las empresas ubicadas en lugares seguros y cumplidoras de la ley pueden verse afectadas por desastres que golpearon a proveedores y socios del otro lado del mundo. El riesgo no está presente solo en la puerta de la empresa, ya que esta depende de la infraestructura y las jerarquías urbanas de los servicios, los sistemas de salud y el sector público.

Las cadenas de suministro son muy vulnerables, así que cualquier dificultad puede afectar la continuidad de los procesos empresariales y la prestación de los servicios de las organizaciones. Cuando se interrumpe el negocio, existe una gran posibilidad de que los trabajadores calificados se vayan, la cuota de mercado se pierda, los competidores consigan una marcada ventaja, las relaciones con los proveedores y socios clave se vean severamente lastimadas, y tanto la confiabilidad como la reputación de la empresa se erosionen. Una vez que se pierde el negocio, este podría no volver a funcionar nunca.

La inversión en gestión de riesgos de desastres debe considerarse menos como un costo y más como una oportunidad para fortalecer la resiliencia, la competitividad y la sostenibilidad.

Como un esfuerzo por priorizar los procesos claves del negocio, identificar amenazas significativas para las operaciones normales, planear estrategias de mitigación y tercerizar funciones financieras para asegurar una respuesta efectiva y eficiente de la organización durante y después de la crisis, debemos pensar y responder varias cuestiones: ¿cuáles son las funciones más críticas de la organización?, ¿qué se necesita para restaurar estas funciones?, ¿qué condiciones se requieren para una reubicación?, ¿quién tendría la autoridad para disponer la reubicación?, ¿qué personas o funciones serían reubicadas?, ¿dónde sería la reubicación?, y ¿la nueva instalación permitirá realizar reuniones y contar con, por ejemplo, comunicaciones, alojamiento, energía, alimentación, estacionamientos, instalaciones sanitarias y seguridad?

Debemos tener en mente los impactos posibles de un desastre, como disminución de la productividad, pérdida directa de ingresos, incremento de los costes de proceso, aumento de las reclamaciones de clientes, retraso en el suministro de productos y servicios, daño a la imagen y reputación de la marca, multas o penalizaciones y disminución del valor de las acciones.

Como ves, la gestión de riesgos es un proceso holístico, empático, interno y externo que identifica las amenazas potenciales a las que se puede enfrentar la organización y los posibles impactos en las operaciones causados por la materialización de dichas amenazas, y que proporciona un marco para construir resiliencia organizativa con capacidad de respuesta eficaz que salvaguarde los intereses, el prestigio, la marca y las actividades de creación de valor fundamentales.


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