Cuidando Tu Salud

Ojalá mucha gente fuera tan exagerada como usted

Laura Edith Islas Yáñez / Directora General Revista Siniestro

Parecía ser un lunes normal, una jornada de trabajo como cualquier otra, un día de recibir y responder correos; sin embargo, alrededor de las 11 de la mañana de ese 23 de noviembre, un amigo, con el que me había reunido el sábado 21, me avisó por mensaje de texto que existía la posibilidad de que tuviera covid-19.

Avisar a todas las personas con las que se ha tenido contacto es un acto de responsabilidad cuando se sospecha o confirma que hemos sido contagiados con coronavirus, porque solo así contribuimos a evitar que la enfermedad se siga propagando. Mi amigo había seguido la indicación; yo agradecía la alerta, pero, por supuesto, el miedo me recorría por completo, sobre todo porque el domingo había visitado a mi familia. La mente es muy poderosa y empieza a generar ideas desde el primer momento.

Conté a una de mis hermanas lo que estaba pasando. Ambas pensamos en qué acciones debíamos tomar. Una de las inquietudes era qué tan bueno sería avisar o no a la familia. Sabíamos que todos merecían conocer la situación, pero era demasiado pronto para dar una noticia así, especialmente porque no teníamos el conocimiento necesario para hacerlo de la forma adecuada. Así que decidimos que, antes de alarmar a la familia, consultaríamos a un médico.

Tiempo atrás, en un webinar, organizado por la Amasfac CDMX y Revista Siniestro, el doctor Samuel Chacek habló sobre la pandemia y mencionó que él había atendido por videollamada a más de 100 personas con covid-19. Como yo había guardado sus datos de contacto, decidí enviarle un mensaje con la esperanza de que me contestara pronto. Por fortuna, su asistente me agendó una cita para el martes 24 de noviembre.

Cuando sonó el teléfono para la videoconsulta, yo estaba ansiosa, pues quería escuchar ya que todo estaba en orden. Después de explicarle la situación, le pregunté: “¿Cree usted que estoy exagerando?”. Nunca olvidaré su respuesta: “Ojalá todo el mundo fuera ‘exagerado’ como usted y, al recibir una noticia así, tomara acciones inmediatas, porque la atención temprana permite sanar a las personas”.

Como estaba muy preocupada por mi familia, él me tranquilizó diciéndome: “Si fuiste contagiada hace poco, la carga viral es muy baja, así que el riesgo es menor. Solo debes avisar a tus familiares para que estén al pendiente de cualquier síntoma”.

La consulta duró cerca de una hora. A lo largo de ella me explicó cada uno de los detalles en los que tenía que poner atención. Me dijo que, aunque la posibilidad de que me hubiera contagiado era media‑baja, debía realizarme la prueba y algunos estudios de sangre para descartar la enfermedad incluso si yo era asintomática.

Una vez que recibí la solicitud de los exámenes, me puse en contacto con un hospital que ofrecía la prueba a domicilio. De inmediato recibí la visita de dos chicas que llegaron totalmente protegidas para tomarme las muestras de sangre y las necesarias para el estudio PCR. Yo tenía miedo porque había visto videos en redes sociales, donde se veía que el procedimiento era molesto y doloroso. Sin embargo, solo sentí como un estornudo y un poquito de náusea. En realidad, la toma de muestras fue rápida y sencilla. Ellas se retiraron y yo permanecí en casa.

Mientras tanto, el doctor nos recetó un tratamiento a todos, que busca fortalecer el sistema inmunológico. De inmediato solicitamos las vitaminas, pero no en una farmacia, sino en un lugar donde se preparan a la medida.

Como yo debía estar en cuarentena, ya que todavía no conocía los resultados de la prueba, mi hermana y mi cuñada se encargaron de dejarme en la puerta de la casa comida, productos de higiene personal y medicamentos. Además, había avisado a la administradora del edificio sobre mi situación y le pedí apoyo para recibir paquetes, ya que por seguridad ninguna persona ajena al lugar puede entrar y yo no debía salir a poner en riesgo a los vecinos. Los vigilantes fueron muy amables al dejar en mi puerta lo que llegaba.

Cuando estás en una situación así, hasta el hambre se te va. Yo pienso que, para estar sanos, es importante trabajar no solo en lo físico, sino también en lo mental y espiritual. El doctor me pidió que no hiciera ejercicio durante 15 días, pero eso no evitó que buscara llenarme de pensamientos positivos, meditar y purificar mi energía.

El viernes 27 de noviembre, mi amigo me avisó que él había dado negativo a la prueba, así que empecé a tranquilizarme. Tuve que soportar un fin de semana de incertidumbre. Durante la mañana del lunes recibí los resultados de los exámenes de sangre, pero los otros, los que más ansiaba conocer, todavía no estaban listos.

Me comentaron que hay un sistema administrado por el gobierno, donde se concentran todos los resultados. Como desde allí se bajan los datos para enviarlos a los interesados y como el sistema estaba en actualización, debía esperar. Aproximadamente a las 18 h recibí la información y, casi al instante, envié los resultados al doctor.

Él me dijo que todo estaba normal. El PCR confirmó que estaba sana. En ese momento, el alma regresó a mi cuerpo. Recibí la indicación de seguir con los cuidados y no salir hasta el domingo 6 de diciembre.

Cuando decidimos asistir a una fiesta o una reunión, ponemos en riesgo no solo nuestra vida, sino también la de aquellos a quienes más amamos. La angustia de enterarte que estuviste en contacto con un posible portador del virus y que has expuesto a tus seres queridos te carcome.

Aunque hay reuniones, sobre todo de trabajo, que quizá no podamos postergar, las convivencias sociales sí deben esperar. Más adelante habrá tiempo para volver a ver y abrazar a los amigos. Quedémonos en casa si es posible y apoyemos a quienes se ven obligados a salir a trabajar. Utilicemos el cubrebocas, respetemos la sana distancia, lavémonos las manos, usemos el gel y prevengamos. Hay que estar atentos a cualquier síntoma que se presente en nosotros o conocidos. En caso necesario, es vital tomar decisiones informadas y actuar de inmediato. Recuerda que la atención temprana permite recuperar la salud.

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