Responsabilidad Civil Y Hogar

Seguro de cancelación de eventos, el catastrófico caso de las Olimpiadas

Carlos Zamudio Sosa / México Claims and Risk Management, S.C. / czamudio@mexicoclaims.com

Existen pocas situaciones tan frustrantes para cualquier empresario u organización como la pérdida de ganancias lícitas por el desarrollo de su actividad. Los organizadores de los Juegos Olímpicos de 2020 estarían de acuerdo con tal afirmación, pues las Olimpiadas no solo son un evento deportivo, sino también un negocio que requiere trasladar riesgos financieros. Para entender por qué una institución deportiva mundial puede amparar mediante un seguro sus utilidades o gastos no recuperables, hay que revisar la naturaleza de esta empresa económica.

El Comité Olímpico Internacional (COI), al ser el organizador de las Olimpiadas, posee los derechos asociados a estas justas: uso de los símbolos olímpicos (bandera, himno, lema y juramento) que constituyen una marca en sí misma; transmisión de la competencia; explotación comercial del evento a través de la publicidad, y otros derivados de las actividades que se desarrollan antes, durante y después de tales competencias.

Detrás de la cascada de eventos que normalmente generan ingresos para el COI, hay circunstancias que podrían producir pérdidas financieras, como la pandemia de covid, que ha obstaculizado y tal vez impida la realización de los Juegos Olímpicos que debieron celebrarse el año pasado.

Para dimensionar las posibles pérdidas, pensemos que, en los ochenta, la fuente de ingresos del COI eran básicamente los derechos de transmisión y que, en la actualidad, una multiplicidad de canales le reportan alrededor de 4 billones de dólares, de los cuales al menos un 90% se reinvierte en la continuidad de la organización, el gasto corriente y la proyección de los futuros eventos.

Tan solo realizar los juegos a puerta cerrada significaría la devolución de todas las entradas vendidas y una reducción importante de la utilidad prevista. Peor aún, si se llega al extremo de la cancelación, se produciría un efecto dominó en la cadena que emana del evento: para las televisoras sería publicidad no cobrada; para los anunciantes, la pérdida de una oportunidad para posicionar sus productos y servicios; para los negocios relacionados de manera directa e indirecta, la no comercialización de, por ejemplo, mercancías concesionadas, y para los deportistas, dado que su vida profesional suele ser muy corta, un valor comercial truncado.

Puesto que los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022 están ya a la vuelta de la esquina, sería muy complicado que estos y los de Tokio se organicen en el mismo año, en el supuesto de que se decida volver a postergar los de 2020.

Como la posibilidad de que no se realice cualquiera de los eventos organizados por el COI, especialmente las Olimpiadas de Japón, es un riesgo de pérdida de ingresos y como la sola postergación de las competencias implica sobrecostos, hay un interés lícito en proteger las utilidades no devengadas y parte de los gastos erogados que no se tornan recuperables.[1]

El COI ha cubierto este tipo de riesgos desde 1980 y las reaseguradoras han tenido apetito por conceder los seguros apropiados para ello y para riesgos concretos que incluyen la pandemia. Por supuesto que los contratos de exposición a pérdidas de este calibre tienen mecanismos contractuales de disuasión, para que el asegurado, en este caso el COI, no tenga interés en la cancelación, pues la recuperación asegurada sería solo un atenuador de todas sus pérdidas.

De acuerdo con la agencia de noticias Reuters, debido a la posibilidad de que la justa de Tokio no se realice por la pandemia de covid, Swiss Re tiene una exposición a pérdidas por 250 millones de dólares y Munich Re podría perder 500 millones de dólares. La empresa de información señala que los analistas económicos calculan hasta 3 billones de dólares en pérdidas.[2]

Claro que las estimaciones dependen de la metodología de análisis y los conceptos que se estudien, pero, en cualquier caso, las Olimpiadas de Tokio podrían convertirse en el evento asegurado contra cancelación más catastrófico.


[1] Para saber más sobre la posibilidad de la cancelación de los Juegos Olímpicos o la celebración de estos a puerta cerrada, véase ¡Paren las prensas! Organizadores aseguran que sí se realizarán los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021 (21 de enero de 2021). El Financiero. Disponible en https://bit.ly/3cj3oCH.

[2] Cohn, C. y Zainab Hussain, N. (27 de enero de 2021). Insurers face ‘mind-blowingly’ large loss if Olympics cancelled. Reuters. Disponible en https://reut.rs/3d7HSjp. También Gallin, L. (20 de marzo de 2020). Swiss Re has $250mn exposure to Tokyo Olympics cancellation: CFO Dacey. Reinsurance News. Disponible en https://bit.ly/3sp4PF6.

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