Gastos Médicos Mayores

Póliza le permite acceder a tratamiento particular contra el cáncer

Martín Maya, subdirector comercial de Álamo Seguros, nos narró el caso de una clienta que en 2013 decidió comprar la protección básica que él le ofreció. Ella invertía 125 pesos quincenales por un producto que cubría vida, invalidez, protección contra cáncer y muerte accidental, con una suma asegurada de 150 mil pesos, y que le proporcionaba dividendos anuales. Cierto día, sin imaginarse la trascendencia de su decisión, ella aumentó a 600 mil pesos la suma asegurada en las coberturas de cáncer y fallecimiento, así que comenzó a pagar 375 pesos quincenales por la prima.

La asegurada es una mujer activa de 41 años y madre soltera de una pequeña de 4 años. Ella tenía una vida normal hasta que en plena pandemia sintió un malestar fuerte en el estómago. Al principio pensó que se trataba de una colitis o una enfermedad similar, pero al acudir al ISSSTE de Zitácuaro, Michoacán, donde fue sometida a estudios profundos, se detectó que tenía cáncer en el ovario. Después de varios trámites, fue operada, pero la cirugía se complicó por el tamaño del tumor. Esto ocurrió en noviembre de 2020.

Una vez que pasó la etapa más compleja, ella acudió a Martín para informarle la situación que estaba viviendo y solicitarle asesoría sobre el uso de la póliza que previamente había contratado. Así que él le pidió los documentos para iniciar la reclamación, pero la asegurada no tenía todos, por lo que la acompañó al ISSSTE para conseguir las copias del expediente clínico y más tarde presentó la documentación en la aseguradora.

Al acudir al lugar de trabajo de la clienta, para dar seguimiento a la situación que estaba viviendo, Martín se enteró de que los colegas de ella querían reunir dinero para apoyarla. Muchos de ellos también habían comprado pólizas en algún momento, pero no confiaban en las compañías. Todos insistían con la misma frase, “a ver si la aseguradora sí paga”, y él les respondía que confiaran en ello y que ya estaba gestionando los trámites.

Un mes después de ingresar la documentación, la compañía solicitó el dictamen del oncólogo que avalara el diagnóstico de cáncer. Como la clienta no tenía este documento, Martín hizo un espacio en su agenda para acompañarla a Morelia y conseguir el papel con el especialista. Este último accedió a extender el documento, pero también expresó su desconfianza en las aseguradoras.

Cuando por fin tuvieron el dictamen en sus manos, tomaron una fotografía de él y Martín lo presentó de inmediato en la compañía. Ocho días más tarde, esta envió a las oficinas de Álamo un cheque de 600 mil pesos por la cobertura de cáncer y Martín llamó a la clienta para darle la buena noticia. Por desgracia, el cáncer ya había hecho metástasis, así que el cuadro de salud de la asegurada no era nada bueno. Como ella no podía salir de casa, él le dijo que no se preocupara y se ofreció a llevarle el cheque a su domicilio. Martín sonríe al describir la enorme emoción de la clienta, quien vio en el seguro la posibilidad de continuar con el tratamiento para vencer el cáncer.

Cuando ella acudió a un hospital privado para cotizar sus quimioterapias, se enteró de que necesitaba diez y de que el costo de cada una era de 60 mil pesos. Parecía que el cheque estaba destinado a ofrecerle el respaldo económico necesario y exacto para luchar por su salud, que ni la mamá ni la hermana podían darle en esos momentos porque se habían contagiado de Covid‑19.

Como la asegurada había contratado una cobertura por invalidez total o permanente, Martín tramitó la indemnización correspondiente y le entregó un cheque por 150 mil pesos. Esta cantidad ha permitido que ella continúe enfocada en su salud, sin preocuparse por no poder trabajar debido a su delicada condición, a pesar de que ya han pasado más de ocho meses desde que inició su pelea.

Dado que la clienta también tenía una cobertura que cancela el pago de la póliza si hay invalidez total o permanente, ya no ha tenido que preocuparse por la prima. Además, en caso de fallecimiento —‍que Dios no lo quiera‍—‍, hay una suma de 600 mil pesos para el futuro de su pequeña hija.

Al preguntarle a Martín sobre qué ha experimentado al ayudar a su clienta en este siniestro, él respondió: “He reforzado mi confianza en la compañía y he cumplido el fin único del seguro: cambiar vidas y mejorar la estabilidad de las personas en momentos difíciles. Este caso me ha motivado a seguir realizando mi trabajo con amor y pasión. Desde que ingresé a Álamo, hace 8 años, he estado en el área de siniestros, lo cual me ha permitido apoyar a muchas personas”.

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