Ajustes, Daños e Indemnizaciones

Inmuebles, la construcción de vulnerabilidades

Adriana Oropeza Flores / Directora editorial / Revista Siniestro

Aunque sabemos que sucederá un sismo en algún momento, aún no estamos preparados por completo. Para aprender más sobre las vulnerabilidades de los mexicanos en relación con los movimientos telúricos, entrevistamos al doctor Eduardo Reinoso Angulo, investigador nivel II en el SNI y definitivo titular B en la UNAM, coordinador de ingeniería sismológica y director general de ERN, empresa dedicada a la evaluación de riesgos naturales.

Aunque los edificios recientes deberían estar bien construidos, ser confiables y comportarse bien en los sismos, pues los actuales conocimientos de ingeniería son suficientes para ello, muchos llegan a dañarse demasiado o incluso a colapsarse cuando ocurre un movimiento telúrico. De acuerdo con Eduardo, esto se debe a que alguien no hizo bien su trabajo.

En los últimos años se ha denunciado y criticado que las obras no son revisadas en nuestro país. En otros lugares, como Estados Unidos, sí hay quien las revise durante y después de la construcción, lo que permite mantener un diálogo entre los profesionales y evitar a tiempo errores que pueden ser fatales. En México no estamos preparados para resistir los sismos, porque seguimos analizando, diseñando y construyendo sin una revisión. Debemos dejar de construir vulnerabilidades. Necesitamos que las nuevas construcciones sean seguras, es decir, que no sean proclives al daño.

La ingeniería tradicional busca que los edificios se diseñen para que no caigan y no maten a la gente. Por obvias razones, la sociedad reclama que se defienda esta postura. Cualquier persona sensata rechazaría la idea de pagar por el error consciente o no de alguien que no hizo su trabajo. A nadie le gustaría perder su patrimonio y tener que buscar un sitio para vivir, mientras se revisa o tira y se remodela o vuelve a construir su hogar. La problemática es mayor cuando los inmuebles no han sido asegurados y no hay manera de recuperar ni siquiera una parte de lo perdido.

Se requiere garantizar que los edificios no se caerán ni se dañarán sobremanera, aunque esto obligue a los ingenieros a elevar los costos entre un 10 y un 20 por ciento. La sociedad ya lo exige, pero no sucederá pronto. La buena ingeniería demanda una calidad que no es barata en la industria de la construcción.

Eduardo recuerda que, en una conferencia a la que asistió, un expositor mencionó que la sociedad no piensa en los edificios viejos hasta que se presentan dos sismos en una misma ciudad. Justamente esto pasó en 2017, cuando comenzamos a preocuparnos por la probabilidad de que se derrumben los antiguos inmuebles de la CDMX, pues la energía sísmica que deben resistir constituye un reto enorme y algunos edificios están pagando el precio del daño acumulado y la inclinación, entre otros factores, lo que tarde o temprano les costará el colapso. El problema es gigante y, en tiempos de covid‑19, se ha tenido que dejar de lado.

En cada temblor los edificios se dañan. Aunque los deterioros no sean muchos, se van acumulando. Por eso se está tratando de localizar los edificios afectados y hacer algo por ellos, pues nada garantiza que, tras haber aguantado dos sismos, soporten otro más. El escenario ideal sería que, después de cada temblor, un corresponsable en seguridad estructural revise los edificios y analice qué tan afectados están, pero hay muy pocas personas capacitadas para realizar esta tarea en nuestro país.

El ingeniero Eduardo nos comentó que, después del terremoto de 1985, los edificios altos se empezaron a construir en las afueras de la CDMX, lo que impulsó el crecimiento de Santa Fe y otras zonas de menor riesgo sísmico; sin embargo, 25 años después, se comenzó a construir de nuevo sobre Reforma, hacia la zona del lago.

Finalmente, platicamos con él sobre los edificios que tienen mayor probabilidad de caerse ante un sismo. El riesgo aumenta si nos encontramos en la zona del lago, vivimos en un edificio viejo, la obra tiene una planta baja débil o el inmueble se localiza en una esquina. El nivel de amenaza se observa al sumar cada factor y ver las estadísticas. Si tu edificio tiene un estacionamiento subterráneo o en la planta baja, existe una mayor probabilidad, ya que se eliminaron muchas columnas y muros y se dejaron solo las estructuras básicas, lo que provoca una planta baja débil que ha sido la causa del derrumbe de 1 de cada 10 inmuebles. Además, si tu edificio se encuentra en una esquina, el riesgo se eleva mucho, pues 1 de cada 3 inmuebles que colapsan se encontraban en esta posición.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s