Gastos Médicos Mayores

Resalta la rapidez y la calidad en la atención al tener un seguro de GMM

Adriana Oropeza Flores / Directora editorial / Revista Siniestro

Las personas que estamos inmersas en el sector asegurador hemos sido testigos del funcionamiento del seguro y creemos en la protección que brinda una póliza, pero a veces olvidamos que somos de carne y hueso y que las enfermedades también nos alcanzan. Pedro Pacheco, director general de Prevem Seguros, nos habló del siniestro que vivió hace poco. Él se contagió de covid‑19, por lo que fue hospitalizado e intubado, pero por fortuna ahora se encuentra mejor de salud y continua recuperándose. Acompáñanos en la entrevista que le hicimos.

¿Cómo inició el contagio?

El virus entró en mi casa por mi esposa. Como ella se empezó a sentir mal y fue diagnosticada de covid‑19, el doctor que la atendió sugirió que quienes viviéramos en la misma casa nos hiciéramos la prueba de detección de coronavirus. El resultado del examen fue negativo para todos, así que la aislamos y tuvimos los cuidados necesarios; sin embargo, a pesar de que se sigan las medidas de precaución, es muy complicado evitar el contagio una vez que el virus entra a casa y es muy difícil identificar el momento en el cual se tiene el contacto que desencadena la transmisión. Casi una semana más tarde nos hicimos una segunda prueba y volvimos a obtener un resultado negativo, pero después de menos de 24 horas todos empezamos a tener síntomas. Una tercera prueba confirmó que la familia entera estaba contagiada.

¿Qué atención médica recibiste antes de la intubación?

Al principio, el doctor nos daba indicaciones por teléfono. Como detectó que solo yo tenía un factor de riesgo, era más cuidadoso conmigo. Al tercer o cuarto día, me sugirió que me conectara al tanque de oxígeno, ya que mi oxigenación estaba por debajo de 80. A pesar de que seguí su recomendación, mi situación no mejoraba, por lo que fue necesario trasladarme al hospital, donde me asignaron un médico infectólogo e internista, que también ha dado seguimiento a mi caso después de que me dieron de alta. Cuando ingresé al Área de Covid me durmieron de inmediato. Unas horas después, el personal médico avisó a mi esposa que me iban a intubar, porque el esfuerzo de mis pulmones era mucho y yo necesitaba ayuda externa.

¿Cómo fue tu experiencia tras la intubación?

Cuando desperté y me vi con los aparatos y el tubo, supe que debía colaborar para acelerar la extubación. El proceso fue largo. Estuve nueve días intubado. Al principio no se sabía cuánto tiempo estaría así. Experimenté una etapa de debilitamiento total del cuerpo. El virus es muy fuerte, y resulta impactante e impredecible el daño que provoca, pues su efecto varía en cada persona. A lo largo de dos semanas me fueron retirando poco a poco el medicamento. En el hospital me cuidaron muchísimo. El tema psicológico es vital, porque uno está débil, solo e incomunicado, sin contacto con la familia; sin embargo, el personal médico te apoya y busca la forma de motivarte para que salgas adelante. Se requiere mucha fortaleza para superar esta enfermedad.

Tras esta experiencia y tu amplia trayectoria profesional en el sector asegurador, ¿cuáles han sido tus reflexiones?

En primer lugar, la rapidez en este tipo de casos es vital y el acceso a los medicamentos hace la diferencia. Ambas condiciones son más factibles cuando se cuenta con la protección de un seguro. Antes estaba convencido de la efectividad de la póliza, pero ahora mi confianza se ha triplicado. Solo quien vive de cerca un caso así nota el impacto de tener o no una protección. Para mí, este siniestro constituye una segunda oportunidad para valorar la importancia de los productos que comercializamos.

El seguro no solo nos ofrece mayores posibilidades de supervivencia y completa recuperación, sino también la oportunidad de reducir nuestra estancia hospitalaria y solventar los gastos médicos plasmados en una cuenta que no deja de subir. Gracias al apoyo del seguro y el acceso a una rápida atención hospitalaria de excelente calidad, mi familia no sufrió un severo descalabro económico. El costo total de la atención que recibí fue de más de 2 millones de pesos. Cuento con una póliza contratada por la empresa y una que pago de manera particular desde hace 30 años.

En segundo lugar, desde el punto de vista de la medicina preventiva, me sorprende que aún hay mucha gente que no quiere vacunarse. Un médico en el hospital me recomendó vacunarme y, cuando le pregunté cuál vacuna debía aplicarme, me contestó que cualquiera, pues, aunque ninguna elimina el riesgo de contagio al cien por ciento, todas disminuyen la intensidad de una enfermedad potencial. De manera similar, si alguien me pregunta qué seguro debe contratar, yo respondería: “Cualquiera, pero asegúrate, porque el impacto de una enfermedad es mayor al no contar con ninguna protección”.

En tercer lugar, reconozco el esfuerzo del sector asegurador, que ha pagado más de 18 mil millones de pesos en gastos médicos y más de 25 mil millones en vida. La gran mayoría no podría enfrentar un siniestro de esta clase sin endeudarse o meter en problemas económicos a su familia. Aunque la seguridad social ha ayudado bastante, mucha gente no cuenta con ella, por lo que su única opción es el seguro privado. Por ello, ahora estoy mucho más comprometido con el sector asegurador y con la labor de buscar cómo solucionar los riesgos que existen y que mucha gente aún no puede enfrentar.

Al experimentar el seguro como usuario, ¿identificaste algún área de oportunidad?

Al platicar con los médicos que me atendieron sobre lo costoso que era el tratamiento y al contabilizar con ellos a las personas involucradas en el proceso, observamos que la gente internada en el Área de Covid, cuya estancia era tan larga como la mía (21 días), poseía una póliza de gastos médicos, porque es muy difícil enfrentar los costos hospitalarios sin un seguro.

En gastos médicos hay muchos actores involucrados. Los doctores se han dado cuenta de que el seguro permite que la gente tenga acceso a la atención especializada y a los medicamentos. Esto quizá no es tan notorio en siniestros pequeños, pero la covid lo evidencia. La pandemia ha demostrado que somos un fuerte motor que impulsa al país, una pieza clave que apoya a las familias y un engrane necesario que permite el perfecto funcionamiento de la estructura encargada de defender y preservar la salud y el bienestar de cada habitante del territorio mexicano.

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