Visión Empresarial Y Seguros

Septiembre, mes de la previsión

Saturnino Castillo / México Claims and Risk Management S.C. / scastillo@mexicoclaims.com

En México, septiembre tiene suma importancia para la prevención, ya que en años pasados se han presentado acontecimientos telúricos de gran magnitud durante este mes. La autoridad federal se ha esforzado en aprovechar los recuerdos de esos fatídicos eventos para promover la cultura de la prevención. Por desgracia, las consecuencias de los incumplimientos derivados de la ocurrencia de fenómenos naturales, que suponen fuerza mayor, no son objeto de garantía por parte de una institución afianzadora, dado que son inciertos y fortuitos.

Por definición, una póliza de fianza solo puede garantizar las obligaciones ciertas y determinadas que se encuentren establecidas en un previo acuerdo de voluntades entre dos entidades. Por tanto, el afianzamiento se encuentra impedido para garantizar las consecuencias negativas resultantes de eventos dañosos naturales. De aquí que, aunque para el beneficiario los movimientos telúricos resulten ajenos a la causal originaria del incumplimiento de, por ejemplo, su proveedor, estos no encuadran en el sector afianzador y en la naturaleza del contrato subsidiario (fianza), por lo que no es válido suscribirlos.

El hecho de que no sea afianzable este tipo de acontecimientos no quiere decir que un tercero no pueda cubrirlo. Aquí entra la figura idónea, el aseguramiento, que protege a quien tenga el interés de no sufrir la pérdida, siempre y cuando exista un interés real y directo en la consecuencia dañosa. En materia de seguros, los hechos de naturaleza y ocurrencia incierta sí se pueden cubrir, por lo que, aunque no sepamos cuándo temblará, con qué intensidad y cuáles serán las consecuencias, las condiciones de peligro debidamente previstas y suscritas encuentran respaldo y amparo directo en las pólizas correspondientes.

Al celebrar un contrato de aseguramiento, el interesado debe fijar de forma correcta la suma asegurada de las coberturas, el deducible, el porcentaje de coaseguro y otros muchos aspectos. Como es vital que analice cada uno de los puntos del contrato, se recomienda que busque el apoyo de un asesor profesional de seguros, cuyo conocimiento le permite saber las diferencias entre los dos instrumentos de protección y transferir de manera efectiva el riesgo.

Una póliza de seguro cubre hechos o sucesos inciertos, futuros o fortuitos, entre los cuales se encuentran los sismos o terremotos, mientras que una fianza garantiza obligaciones ciertas, determinadas y previamente establecidas. Por ello es indispensable no confundir en qué casos debemos contratar un instrumento u otro. Como no hay en el mercado afianzador algún producto que cubra sismos, la opción para garantizar la recuperación de las pérdidas es el seguro privado.

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