Autos

Fraude en el seguro de autos

Las pólizas de seguros son contratos de buena fe, pero en muchas ocasiones la gente no respeta esto y comete fraude para que las compañías autoricen el pago de siniestros que regularmente no procederían. En el ramo de autos, es muy común que el prospecto rechace un producto ofrecido por el agente y luego lo busque, tras la ocurrencia de un siniestro, para adquirir la póliza que antes no quiso. Para explorar este delicado tema, entrevistamos al actuario Carlos Jiménez, titular del área de Daños y Autos de la AMIS.

Las acciones fraudulentas repercuten de forma negativa en la siniestralidad de las compañías, pero con el tiempo estas se han preparado para identificarlas antes de que surtan efecto, pues la experiencia detrás de un siniestro existe y cada vez hay más control o mejor gestión de los casos. El fraude es una preocupación mundial de las aseguradoras, que afecta a todas las partes. Para identificar los casos sospechosos y mitigar los riesgos, las instituciones de seguros han invertido importantes recursos en tecnología, procesos y conocimientos tanto técnicos como profesionales.

Dado que los siniestros del ramo de autos suceden con mucha frecuencia en la vida cotidiana, es más fácil para el agente notar un intento de fraude, como el montaje de un siniestro y el reclamo de daños preexistentes. El ajustador, al atender los siniestros y estar en contacto con los asegurados, también desarrolla una sensibilidad especial para detectar patrones de alerta de fraude. Además, existen empresas, talleres y valuadores que apoyados de la tecnología comprueban si un siniestro es real o no. Los avances permiten saber, por ejemplo, en qué momento se generó una transferencia, elasticidad o colisión de pintura, para determinar si el evento en realidad ocurrió.

El sector asegurador mexicano ve el fraude como una amenaza de mercado, por lo que lo estudia, analiza y combate en bloque, sin reducir el problema a ventajas o desventajas por diferencias entre los procesos de las diversas compañías. En México, la AMIS impulsa tres acciones para prevenir el fraude:

  1. Profesionalización de los procesos de atención a siniestros. Al existir una atención profesional disminuyen las posibilidades de un fraude.
  2. Desarrollo de una cultura de prevención. El cambio ideológico en la manera de entender y aplicar la prevención promueve la organización y el interés del sector en conocer, estudiar e implementar las mejores prácticas para evitar el fraude.
  3. Generación de un ecosistema colaborativo que incluya a los asegurados. La erradicación del fraude requiere que las compañías unan sus fuerzas con las de sus clientes y colaboradores.

Medir el porcentaje de casos fraudulentos es un gran reto, ya que exige identificarlos primero. Si la compañía no se da cuenta de ellos, aunque la estén afectando, no los registrará como tales. Por eso es importante atacar el problema como sector y esforzarse en detectarlo.

La pandemia evidenció mecanismos fraudulentos de reclamación, pues la crisis llevó a las personas a incurrir en este delito para construir siniestros. Gracias a la profesionalización de la atención, se identificaron los intentos, por lo que no se puso en riesgo las coberturas.

Finalmente, Carlos recordó a usuarios y aseguradoras que las acciones preventivas buscan el beneficio común, pues el fraude afecta a todos, ya que daña no solo los intereses económicos de las compañías, sino también los de los asegurados honestos, pues ellos son quienes aportan las primas de las que intenta aprovecharse la persona que comete el delito.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s