Sector Asegurador

El diálogo busca la cultura de la paz

Adriana Oropeza Flores / Directora editorial, Revista Siniestro

Pasar por todo un proceso judicial es una gran odisea. No solo debes disponer de tiempo y dinero, sino también soportar la incertidumbre de no saber si ganarás el caso. Se trata de una pelea para ver quién da los mejores argumentos a su favor, lo cual es mentalmente desgastante.

¿Sabías que hay una manera tranquila para resolver tu conflicto con alguna aseguradora sin llegar al litigio ni hacer tanto alboroto? Hablo de la mediación, uno de los medios alternativos de solución.

Alberto Islas nos comenta que un mediador es un facilitador de la comunicación entre las partes que tienen un conflicto, pero no es el encargado de dar una solución a los problemas de estas personas, ya que son ellas las que deben llegar a un acuerdo. Esta labor no es fácil, pues el mediador debe poseer ciertas cualidades y una buena preparación para que sus intervenciones tengan éxito. La mediación tiene el efecto de una sentencia emitida por un tribunal.

Ser mediador en nuestro país es una tarea que no cualquier persona puede realizar, pues el candidato no solo debe tener una licenciatura, sino también es- tar formado en algún ramo específico, como en seguros y fianzas. Además, el interesado debe tomar un curso en el Centro de Justicia Alternativa de la Ciudad de México, que depende del Tribunal Superior de Justicia, y pasar el examen de certificación para conseguir la cédula que lo acredite como mediador.

Una vez cumplidos estos requisitos, el profesional contará con un número de registro, que será vigente para toda su carrera y confirmará que el Estado lo reconoce como dotado de fe pública; sin embargo, su preparación no se detendrá nunca, pues debe renovarse y actualizarse con cursos cada tres años. Por un lado, tanto el mediador público como el privado, sin importar su materia escolar, vecinal, laboral, civil o mercantil, deben contar con la autorización y el registro; por el otro, las personas que presentan

el conflicto deben tener la capacidad física, jurídica y mental para ser parte de la mediación, así como estar muy bien orientadas, ya que de no ser así los mediadores no podrán iniciar el proceso.

Alberto nos platica que los mediadores deben saber escuchar, pues no solo se trata de mediar y guiar a las personas, sino también de llegar a una resolución. Él afirma que muchos de los problemas que requieren la intervención de un mediador tienen en el fondo un sentimiento que necesita ser expresado y no logra ser identificado por la gente. A Alberto le han tocado casos en donde la persona solo quería una disculpa por el mal trato que el otro involucrado le dio.

Un mediador debe saber escuchar para llegar al fondo de lo que las personas quieren y de sus intereses reales. Esto requiere de una técnica y se vuelve un arte. Nos sorprendió conocer que en las salas donde se llevan a cabo las juntas se tiene prohibido que haya objetos, como floreros o decoraciones, pues existe la posibilidad de que, debido a los sentimientos que están a flor de piel, haya alguna reacción vio- lenta por parte de los involucrados.

Una recomendación que se le puede dar a alguien que opta por recurrir a la mediación es que se sienta con la comodidad de hablar y decir lo que necesita, pues un mediador, al tener fe pública, guarda la confidencialidad, así que todo lo que se diga se queda en las sesiones y no se podrá usar en un juzgado.

Tras la mediación, se firma el acuerdo que se debe cumplir, pero si este no es respetado o no se llega a un convenio, procede el juicio. Alberto asegura que el porcentaje de casos atendidos por su despacho que acaban en litigio es sumamente bajo, pues una buena mediación siempre buscará resolver el conflicto en las primeras reuniones y evitará a toda costa el juicio. En la actualidad, la mediación es más reconocida y solicitada. Anteriormente, no lo era, pues existía una resistencia por parte de la gente. Desde que fue acreditada por el Tribunal Superior de Justicia, muchos usuarios están abiertos a tener un mediador para evitar un litigio y las aseguradoras son las que más optan por esta opción. Además, la mediación se considera un sistema de ahorro para el Estado, pues evita los juicios costosos y tardados. Por eso, Alberto finalizó la entrevista con una frase que te queremos compartir: «El diálogo nos llevará a un arreglo satisfactorio, pero sobre todo, a fomentar la cultura de la paz».

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