Sector Asegurador

Ethel García

Proyecto Mujer

A veces los promotores y agentes no llegamos a percibir la magnitud de vender un seguro, pero una póliza puede cambiar la vida de una persona o una familia, como sucedió con Ethel García, cuya historia te presentamos.

Cierto día un español llegó a México buscando refugio. Este hombre empezó a trabajar y formó una familia. Debido a que él era migrante, su necesidad de ganar dinero era enorme, por lo que fue albañil en una constructora y, con el tiempo, adquirió un rancho. Desafortunadamente, un accidente les arrebató la vida a él y su pareja, además de dejar a uno de sus hijos con lesiones muy graves que exigieron bastantes cirugías para que la muerte no lo llevara. Así pues, cinco hijos, el mayor de casi 18 años y la menor de 7 años, se vieron privados de sus padres en un instante; sin embargo, gracias a que tiempo atrás un agente se acercó a la familia y a que el padre adquirió un seguro de vida para él y otro para su esposa, Ethel García y sus hermanos salieron adelante.

Cuando nuestra entrevistada estudiaba Psicología en la universidad, recibió por parte de una amiga una oferta laboral de medio tiempo en GNP. El trabajo le pareció sencillo, ya que en teoría consistía en aplicar evaluaciones, así que aceptó. Aunque en la práctica Ethel se dedicó a entregar cafés y galletas, esto no le importó porque apenas empezaba su vida laboral y el salario que ganaba le parecía una buena motivación para continuar. Con el tiempo y debido a las capacitaciones que tomó, comenzó a capacitar a los agentes. Al inicio de su carrera, ella se dejó llevar por la pasión y el entusiasmo, pero luego no supo qué hacer, pues le encantaba trabajar en GNP, pero también quería ejercer lo que estudió.

Al final, Ethel decidió terminar su carrera y buscó un tema de tesis que abarcara el mundo industrial y el psicológico. Así fue como elaboró el trabajo Algunos efectos físicos y psicológicos de la menstruación en el rendimiento laboral, que le valió un premio, ya que el tema era controversial e inexplorado en ese momento. Tras ello, trabajó en un hospital psiquiátrico los sábados, mientras seguía en la compañía entre semana, pero esto la agotaba demasiado, a pesar de que le gustaba, así que mantuvo solo sus actividades en GNP. Ahora ella tiene 43 años en el sector asegurador, que le han servido para entender el comportamiento humano, porque capacita y motiva a los futuros agentes.

Esta gran mujer nos dice que modificar de manera correcta el comportamiento de los intermediarios es importante para atraer clientes y vender, lo cual implica deshacerse de los fantasmas que cargan para que tengan éxito. Ethel se ha dado cuenta de que el proceso es más sencillo cuando existe una fuerte necesidad o un momento personal difícil, pues estos factores favorecen el cumplimiento eficiente de las metas. Sin embargo, a pesar de sus años de experiencia, ella reconoce que no hay una fórmula exacta para saber si un alumno será exitoso o no, por lo que uno se lleva sorpresas con quienes no parecían tener potencial y triunfan o con quienes tenían todas las cualidades para alcanzar el éxito y no lo logran.

Al preguntarle si en algún punto de su trayectoria se sintió discriminada por ser mujer, Ethel respondió que jamás. Ella no permitió que su sexo y género fueran un impedimento. Ni siquiera la falta de baños para damas en la AMIS le provocó incomodidad. Su idea era que ser mujer no la detendría, sino la ayudaría a abrir más puertas, pues al formar parte de la minoría sus acciones resaltarían, por lo que puso empeño en su trabajo y encontró la forma de combinar de manera exitosa sus estudios con la capacitación. Ethel piensa que, si eres mujer, debes asumirte como tal, aceptar lo que esto implica y trabajar en aquello que no te gusta, pues ser mujer no es motivo para victimizarse.

Para ella, las mujeres vivimos los mejores tiempos hasta ahora, pues ya tenemos la oportunidad de decidir, aceptar y cambiar roles, haciendo que las cosas sucedan y no quedándonos con las ganas de ser lo que deseamos. Ella cree que la convivencia con sus hermanos ayudó a que se quitara los fantasmas de ser mujer y trabajara sin prejuicios en un medio donde predominaban los hombres. Esta manera de ver el mundo también la ayudó al formar una familia; sin embargo, cuando ella tomó la decisión de quedar embarazada, fue asaltada por la incertidumbre y preocupación de no poder seguir trabajando en cuanto naciera su bebé, por lo que comentó esto a su jefe, quien le dijo que no se preocupara y que ella haría lo que tuviera que hacer cuando llegara el momento.

Pasó un tiempo para que Ethel se embarazara. Tras informar la buena noticia, su jefe le preguntó cuándo se iba, pero ella respondió que no se marcharía. En su segundo embarazo, ya no sentía aquella incertidumbre, pues sabía que podía lograrlo, aunque obviamente con ayuda, y no quería depender económicamente de su pareja, pues temía que empezaran los problemas por el dinero. Así que buscó una nana, una guardería y cualquier otro tipo de apoyo para balancear su vida de madre y trabajadora. Hoy Ethel es una mujer exitosa que posee una gran filosofía de vida. Ella está consciente de que, si asumimos quiénes somos y sabemos tanto qué queremos como qué deseamos hacer, lograremos que las cosas sucedan, pues al final del día nosotros tenemos el control de nuestra vida.

Deja un comentario