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Quien nada debe protección tiene

Librado Maldonado, agente de Lima Seguros, nos compartió un siniestro automovilístico que fue muy particular no por cómo fue el accidente, sino por los recurrentes problemas de cobranza que se habían presentado antes, los cuales habrían impedido la cobertura del seguro si no se hubieran atendido a tiempo. Francisco Pereda es gerente administrativo de una empresa de gas, en la Ciudad de México; sin embargo, su familia vive en Iguala, Guerrero, así que cada fin de semana la visita. El trayecto hacia allá es largo, cansado y pesado, pues inicia en Eduardo Molina, lo que quiere decir que el asegurado debe atravesar casi toda la ciudad antes de tomar la carretera.

Mientras Francisco manejaba su Nissan Versa 2017, una curva hizo que perdiera el control de su vehículo, causando que colisionara contra la maleza de la carretera. Cincuenta minutos después, el ajustador ya lo asistía para valuar las pérdidas. Afortunadamente, el asegurado salió ileso del accidente y no ocasionó daños ni a la nación ni a terceros.

La grúa llevó el coche al corralón, debido a que el accidente se suscitó en carretera, así que la aseguradora tramitó la liberación de la unidad y declaró la pérdida total de esta. Gracias a que Francisco contaba con un seguro, recibió 143 mil 500 pesos, menos el deducible que marcaba la póliza, lo que significó recuperar casi por completo los 150 mil pesos que valía en ese momento su auto.

Aunque este caso tuvo un final feliz, la historia podría haber sido muy diferente si la promotoría no hubiera estado al pendiente de los pagos que el cliente realizaba a través del banco. En enero de 2019, Francisco aseguró su vehículo y solicitó que los pagos fueran cargados mensualmente en su cuenta de nómina, pero en 2022 cambió de banco y comenzó el problema. En mayo, el asistente encargado de la cobranza se dio cuenta de que la póliza aparecía cancelada, ya que los cargos no se realizaban, por lo que se puso en contacto con el asegurado y logró que se hicieran los pagos manualmente. Durante junio y julio, el problema continuó. Por eso, cuando llegó agosto, mes en que ocurrió el siniestro, se volvió a realizar el car- go manual del seguro. Gracias a ello y la atención del asistente, el pago se efectuó sin ningún problema, lo cual permitió que el siniestro fuera cubierto.

El señor quedó muy aliviado, pues sus pagos de al- rededor de 530 pesos mensuales lo ayudaron a salir de este gran problema. Como ahora sabe que estar asegurado da una tranquilidad financiera, probable- mente en el futuro él vuelva a contratar una póliza de vida, pues la que tenía se canceló debido a los mismos problemas bancarios que se presentaron con la póliza de auto.

Este caso demuestra que, si un agente está al pendiente de sus clientes y les brinda una buena atención, muchas situaciones, como los cargos bancarios no realizados, son detectadas y resueltas, dejando a los clientes satisfechos y convencidos de que los seguros son primordiales para la vida, por lo que real- mente valen la pena.

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