Una obra de arte es una creación humana —como la música, la literatura y las artes plásticas— que transmite algo de su creador a los demás y que, tras causar admiración y atribuírsele una función estética o social, adquiere no solo una importancia superior a otra de su especie, sino también un valor monetario considerable.
Juan Carlos Eugenio Tavera Carrillo / Subdirector de Reaseguro, Seguros B×+ juan.tavera@segurosvepormas.com
Debido a esto último, es un bien asegurable.
Los contratantes de la póliza de obras de arte suelen ser personas morales —museos, galerías, universidades, fundaciones y empresas— que tienen este tipo de bienes bajo su resguardo o en su activo fijo; personas particulares que, por inversión, ahorro o gusto, adquieren estas creaciones, y proveedores o productores de las mismas. Ejemplo de persona moral con esta clase de interés asegurable es Grupo Kaluz —del cual forma parte el Grupo Financiero B×+—, que tiene un museo homónimo, cuyo edificio es por sí mismo una pieza arquitectónica y cuyo interior alberga muchas obras caras de famosos pintores mexicanos e internacionales. Otros ejemplos son los museos de la Ciudad de México —como el de Arte Moderno, el de Antropología, el Soumaya y el Jumex—, donde se encuentran obras de arte de diferentes épocas, autores y nacionalidades; el Teatro de los Insurgentes, que ostenta el mural de Diego Rivera, y la UNAM, cuya Torre de Rectoría es icónica.
Hay dos tipos de aseguramiento para las pinturas, las esculturas, los murales, los grabados, las fotografías, los libros y los otros objetos considerados como obras de arte: bienes en estadía, para cuando están en un lugar físico, en propiedad o arrendado por el asegurado, o en un sitio físico con una situación jurídica definida con el contratante, y clavo a clavo, para cuando se expondrán de manera temporal en una ubicación diferente a la habitual de resguardo y requerirán protección durante el traslado, la exhibición y el retorno a su sede usual. Bajo este segundo esquema muchas veces solo se asegura el transporte con o sin la estadía o el traslado y el regreso.
El seguro para obras de arte es un producto muy especializado, ya que se deben considerar muchos factores para su buena suscripción, como el lugar, las protecciones a incluir, la temperatura, la custodia y, cuando existe traslado de obras, el tipo de transporte (terrestre, marítimo, aéreo o multimodal), la duración del desplazamiento, el embalaje y el número de personas encargadas de la operación, el resguardo y la protección durante la exhibición y el traslado, pues las obras de arte pueden sufrir, por ejemplo, daños físicos por caídas, golpes o roturas durante la manipulación y las maniobras.
Entre las coberturas de este seguro están las de daños materiales, transporte, restauración e incremento de valor asegurado. Los riesgos cubiertos suelen abarcar daños materiales por incendio, explosión, rotura, grieta, agua, humedad o contacto con otra propiedad; eventos naturales, como terremoto, erupción volcánica y fenómenos hidrometeorológicos; delitos o disturbios, como robo con o sin violencia, asalto, actos malintencionados de terceros, huelgas y alborotos populares; responsabilidad por daños de visitantes o guardias, y protección en la cadena logística, como traslado bodega a bodega y maniobras de carga, descarga, montaje y desmontaje. Existen endosos que amplían las coberturas básicas. Por ejemplo: el de depreciación, que mejora la indemnización al considerar los costos de restauración y de pérdida de valor; el de cobertura automática para todas las ubicaciones del asegurado; el de cobertura blanket, que protege las obras de terceros en custodia del asegurado, y el de revalorización, para cuando el artista fallece y el valor de la obra aumenta.
El seguro de obras de arte puede contratarse a valor total o a primer riesgo para que no opere la cláusula de proporción indemnizable si se sabe que el riesgo máximo no rebasará cierta cantidad. Además, puede ser a todo riesgo para que solo no se cubra lo excluido.
Al contratar la póliza es fundamental obtener una valoración profesional de la obra para que el monto asegurado refleje el valor real del bien en el mercado; comparar las opciones, considerando las condiciones y el precio, y leer muy bien las cláusulas y las exclusiones antes de firmar.
